Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de octubre de 2011

Sétimo encuentro: (Semana Bíblica) Dichosos ustedes cuando los insulten y persigan por mi causa


Con este encuentro terminamos la serie de esta 18a Semana Bíblica, 2011.  Hemos venido reflexionando sobre las Bienaventuranzas siguiendo el siguiente documento:  Equipo Nacional de Biblistas, CENECAT (Centro Nacional de Catequesis). 2011. 18a Semana Bíblica: Las Bienaventuranzas (Mateo 5: 1-11). CENECAT, Costa Rica. 58 p.  Hemos resumido y adecuado los textos para presentarlos en este blog.

Celebraremos las dos últimas bienaventuranzas que no son más que una propuesta de vida y libertad ofrecida por Jesús, lo que tiene que ver con una vida buena y nueva, mediante nuevos caminos de convivencia y relación con los demás.

Según el Documento de Aparecida de la Iglesia Latinoamericana, la condición humana y la sociedad latinoamericana en general, se encuentran cada vez más amenzadas por los cambios negativos que también conlleva la globalización (idolatría del mercado y el lucro, la disminución del Estado benefactor, la inequidad, violencia, corrupción, impunidad, el hedonismo y demás males endémicos), que persiguen y amenazan con el desamparo y la infelicidad a millones de personas pobres y excluidas en nuestro continente.

El mensaje de las bienaventuranzas es urgente y actual, pues nos invita como creyentes y seguidores de Jesús, a que, lejos de permanecer indiferentes al mundo y sus problemas, asumamos un nuevo estilo de vida, nuevos desafíos y responsabilidades en nuestra relación con las otras personas y la naturaleza, para celebrar la vida, el gozo y la libertad mediante la entrega al servicio del Reino de Dios y su justicia.

Nos escuchamos

¿Quiénes son las personas más afortunadas, dichosas y felices según los criterios de la sociedad actual? ¿Cuáles son las personas más desventuradas, perseguidas, calumniadas y violentadas hoy día? ¿Acaso las mujeres, los migrantes, los defensores de la naturaleza, los pobres, las comunidades indígenas, los agricultores, los campesinos, los jóvenes...? ¿Cómo Iglesia o comunidad de creyentes cómo podremos crear una sociedad más justa, igualitaria y feliz?

Escuchamos la Palabra de Dios

Invocación al Espíritu Santo



Encendemos una vela

Leemos en silencio y meditamos:

"Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de elllos es el Reino de los Cielos.  Dichosos cuando los injurien y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa (Mt 5, 10-11)."

Reflexionamos

El texto de la Bienaventuranzas nos sigue desafiando y proponiendo un estilo de vida alternativo en lo personal y lo colectivo, mediante el cual los seres humanos, sin exclusión, podamos encontrar el bienestar y la auténtica felicidad.

¿Cuál es el mensaje central que nos desea transmitir el texto que leímos? ¿Jesús estaba conforme con lo que sucedía en su tiempo con los pobres, los enfermos y los denigrados y perseguidos? ¿Qué nos quieren decir hoy las Bienaventuranzas a cada uno de nosotros, a nuestra comunidad e Iglesia?

Vamos más a fondo

Resulta importante recordar que Jesús se movía, como profeta itinerante, por toda Galilea, proclamando la Buena Nueva del Reino de Dios, enseñando, sanando y aliviando el dolor de las personas más sufridas, enfermas y oprimidas por el Imperio romano y por el "yugo" impuesto por la vida y por algunos líderes religiosos de la época.

Para el Evangelio de Mateo, Jesús, es, al igual que Moisés, el pastor, el organizador y el maestro del nuevo pueblo de Dios. Por eso, lo describe subiendo la montaña y sentándose para enseñar al pueblo el nuevo proyecto de Dios.  No se trata de nuevos mandamientos u obligaciones, sino de una propuesta de vida para quienes quieran seguirlo y que así venga el Reino de Dios.  No se trata de nuevos mandamientos u obligaciones, sino de una propuesta de vida para quienes quieran seguirlo y que así venga el Reino de Dios y su justicia.  Es un nuevo modo de vida según los valores del Reino (éticos, religiosos y sociales), que pretende transformar la realidad al traer justicia, libertad, vida y dicha al pueblo, conforme al Proyecto divino.

Recordemos que la Palestina de Jesús, la vida del pueblo resultaba insoportable, tanto por las políticas de la Administración romana y judía como por las leyes y normas agobiantes que algunos dirigentes religiosos habían  creado, haciéndole creer que era la voluntad de Dios.  Ante esta situación, la gente más pobre y sencilla era incapaz de conocer y observar aquellos complicados y excesivos preceptos, por lo que se sentían olvidados por Dios y fuera del Plan divino.  Sin duda, esta realidad resultaba aplastante, pues además del sufrimiento y la carencia material, debían soportar también una gran carga emocional y espiritual que no propiciaba condiciones para una existencia digna y de bienestar.

Jesús se conmueve con aquella realidad injusta y se muestra profundamente sencible y compasivo ante el sufrimiento humano, por lo que atendiendo a la justicia de Dios, propone las Bienaventuranzas para hacer ver lo que está mal o equivocado, y para que la dicha, la vida y la libertad florezcan entre el pueblo.  Pero, quienes asumen con coherencia esta nueva alternativa de vida y dan testimonio, entran en conflicto con el orden establecido y con quienes tienen el poder, por lo que, tácita o abiertamente, son perseguidos, calumniados o muertos, como lo experimentó el propio Jesús.

El Evangelio de San Mateo, escrito para comunidades de origen judío, que conocían las Escrituras, quienes vivieron o conocieron la resistencia judía contra Roma de los años 66-70, así como la destrucción de Jerusalén, tiempos en que el único grupo judío a cargo del pueblo era el de los fariseos (Mt 23).  Esta nueva situación causó fricciones y tensiones locales, y quizá provocó que la comunidad de Mateo fuera injuriada y perseguida por proclamar y vivir las enseñanzas de Jesús.

Es claro que los dos versículos estudiados aluden a quienes viven el cristianismo, pero específicamente a los predicadores o misioneros del Evangelio, que se atrevieron a desenmascarar y denunciar la injusticia.  Sin duda, estas Bienaventuranzas nos resultan cercanas y familiares, pues la historia de América Latina está sembrada de experiencias y de testimonios similares, donde muchos creyentes han sufrido injurias, persecución y muerte por dar testimonio del Reino de Dios y su justicia.

Por eso, la lucha por la justicia conlleva la cruz y el conflicto con los opresores.  La opción por los pobres acarrea el enfrentamiento con quienes originan la miseria o la pobreza.  Pero sólo esa lucha posibilita la irrupción del Reino de Jesús:  Jesús de Nazareth (...) pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio.  Lo mataron colgándolo de un madero, pero Dios lo resucitó al tercer día (Hch 10, 37-43).  Podemos traducir estas bienaventuranzas así: "es luchar en favor de la liberación personal y social de nuestras comunidades".

El sacerdote diocesano de Málaga, Pbro. Gonzalo Martín presenta la meditación de estas bienaventuranzas del libro "Jesús de Nazareth", de Benedicto XVI.  



Escuchamos la invitación de la Palabra

Sigamos con atención esta meditación del Pbro. Ignacio Larrañaga O.F.M.Cap.



Oramos



¿Qué no harán conmigo? - Alfareros



domingo, 18 de septiembre de 2011

Segundo encuentro (Semana Bíblica): Dichosos los que escogen ser pobres,"...



Seguimos acercándonos a la Palabra de Dios en este mes de la Biblia.  Ya meditamos el Sermón del Monte en general y su mensaje.  En el segundo encuentro de la 18a Semana Bíblica, se nos propone la bienaventuranza: "Dichosos los que escogen ser pobres, porque de ellos es el reino de los cielos" y vamos a empezar a "ver" cosas más puntuales.  

Los textos se han resumido y adaptado.  Tomado de: Equipo Nacional de Biblistas, CENECAT (Centro Nacional de Catequesis). 2011. 18a Semana Bíblica: Las Bienaventuranzas (Mateo 5: 1-11).  CENECAT, Costa Rica, 58 p.

Empezamos escuchándonos

¿Cuál es la realidad en la que vivo? ¿Qué tipo de personas encuentro a mi alrededor? ¿Sabemos quiénes cogen café en Costa Rica, quiénes son los que hacen la zafra, quiénes son los peones de las construcciones, o la mayoría de empleadas domésticas?

¿Sabemos cómo viven los indígenas en Talamanca, Guatuso, Turrialba o la Zona Sur? ¿Hay gente pobre y hasta miserable en Costa Rica? ¿Qué los caracteriza, qué pienso de ellos? ¿Sé quiénes viven en las aceras del centro de San José?

Y por otro lado:

¿Conozco instituciones que actúan solidariamente con los pobres, cuáles, qué hacen?
¿Conozco personas que "escogen ser pobres" para darse a los más necesitados, qué hacen, dónde trabajan?
¿Hago algo gratuitamente por los más pobres? ¿Cómo trato a las personas que no tienen recursos que tengo?

Escuchamos la Palabra de Dios

Invocamos al Espíritu Santo con un canto


Encendemos una vela

Leemos muy lentamente:

"Dichosos los que escogen ser pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos (Mt 5,3)."

Reflexionamos

Relectura en silencio.

¿Qué significa la palabra "pobre"?
¿Que significa e implica "escoger"?
¿Qué entiendo por "Reino de los Cielos"?

Reflexionamos

¿Qué intención tendría Jesús al proclamar que los pobres son dichosos, justamente cuando en su tiempo eran tantos los que sufrían la opresión del Imperio romano y de otras autoridades?

Veamos las citas del Antiguo Testamento de la que se alimentó Jesús.  Sal 24, 1-6; 72; 146, 15-18.  Is 52, 53; 57,15; 61, 1-16; 66, 2.

Vamos más a fondo

Para entender esta aparente contradicción: "dichosos" los que normalmente la socieadad desprecia y margina, tenemos que ir a otros textos del Antiguo Testamento, que nos dicen que el Dios de Israel es un Dios que se fija en los pobres, en los que sufren, en los que son oprimidos, con el fin de sacarlos y hacerlos felices.  Desde tiempos del Éxodo, nos dice la Escritura, Dios escucha el clamor de los oprimidos, mira, baja y decide sacarlos (Ex 2,24; 3,8).  Luego, durante el destierro en Babilonia, los profetas anunciaron al pueblo de Israel la llegada de tiempos mejores, llamados "el Reino de Dios", y consolaban al pueblo angustiado y oprimido, anunciándoles la "buena noticia".  El profeta anuncia que la llegada de ese reino se reconocerá por algunos signos: los cojos andan, los ciegos ven, los prisioneros encuentran libertad... es decir, los pobres, los considerados en nada, serán dichosos (Is 35, 5-6; Mt 11, 2-4).

El Reino de Dios va a llegar con sus consecuencias favorables para los humillados.  No quiere decir, en ningún momento, que deben agachar la cabeza, conformándose con la situación que les toca vivir, sino que su liberación está ahí.  En la sinagoga de Nazareth (Lc 4,16), leyendo Jesús el pasaje de Is 61, declara: hoy (y habría que subrayar ese hoy) se cumple esta Escritura.  El Reino llegó, está aquí, el Reino es Él mismo; por lo tanto, llegó la liberación anunciada, y con ella, el Reino de los cielos para los pobres y sencillos.  Por eso pueden ser felices.

Es cierto, la palabra "pobre" se encuentra 25 veces en los Evangelios y designa, la mayoría de las veces, a aquellas personas absolutamente pobres, a las que hay que dar limosna para que sobrevivan (las viudas, los menesterosos; recordemos el pasaje de Zaqueo, Lc 19; el del joven rico, Mc 10; el rico epulón y el pobre Lázaro, Lc 16, 19-31).  A ellos, paradójicamente, se les anuncia que ya son dichosos.  Sin embargo, sabemos que la Salvación, el Reino de los Cielos, no está ligada a una condición económica o sociológica.  entre los oyentes y seguidores de Jesús, se encuentran, mayoritariamente, los pobres y menesterosos, pero también otras personas con ciertos recursos que las hacen solventes en sus necesidades diarias.

Nos preguntamos entonces: ¿a cuáles pobres exactamente se refiere Jesús? Para entenderlo, hay que fijarse bien en la redacción de Mateo y en las traducciones: Dichosos los que eligen ser pobres... Dichos los pobres en espíritu.  Se trata de la pobreza en el sentido de la indigencia, pero también, y sobre todo, en el sentido de un llamado a una forma de vida.  Y Jesús es el modelo de esa forma de vida.  Los Padres de la Iglesia se planteaban la disyuntiva: los pobres materialmente o los humildes, los que eran capaces de desprenderse de los bienes materiales por seguir la causa del Reino.

En hebreo, la palabra "anawin" significa "encorvado", o que "ha sido encorvado".  En otros textos no bíblicos se han encontrado las expresiones "pobres de espíritu" y también "espíritu de pobre".  Se aclaran las interpretaciones de los Santos Padres.  Los pobres en espíritu, los que eligen ser pobres, son los "encorvados" interiormente, que no se creen los mejores, que no se apegan a bienes que les puedan dar importancia, o servir para humillar u oprimir a los demás.  De esos es el Reino de los Cielos (ver Is 57,15 y 66,2).  Pobres son aquellos que viven en actitud humilde ante Dios, en quien ponen su entera confianza, en actitud religiosa de desprendimiento y dependencia del Señor.  Jesús dijo acerca de sí mismo: el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.  Él mantuvo toda su vida una actitud de pobre.  San Pablo nos dice, en Filip 2,7, que Jesús no retuvo ávidamente su gloria, sino que se abajó, haciéndose uno de nosotros.

Queda claro que esta primera, como todas las demás bienaventuranzas, nos plantea un programa de vida, una exigencia de vida, para lograr una promesa de felicidad; es decir, de salvación, sabiendo que ya Jesús pasó por ahí en su entrega hasta su pasión para ser glorificado.  La realización de la promesa ante la actitud de pobre en el espíritu, no es para el futuro, es para el presente, pues el verbo está en presente: Porque de ellos es...

Un acercamiento a este tema de los pobres de espíritu meditado por Benedicto XVI en el libro "Jesús de Nazareth" nos lo presenta el sacerdote diocesano de Málaga, España, Pbro. Gonzalo Martín.  



Escuchamos la invitación de la Palabra

Toda la Iglesia está llamada (y nosotros en ella) a vivir esta actitud de "pobre de espíritu".  Debemos compreder más y más que el verdadero discípulo misionero está llamado también a ser humilde, sencillo, pobre, nunca trinfalista, capaz de abajarse ante los demás, para convertirse como Jesús en servidor.

Oramos

Salmo 146



Canto: Jesús Pobre - Proyecto Shekinah

jueves, 15 de septiembre de 2011

Primer encuentro (Semana Bíblica): El Sermón del Monte



El primer encuentro que nos propone la Semana Bíblica en este mes de la Biblia, es tener un encuentro con Jesús en el Sermón del Monte.  El Sermón del Monte es la propuesta que hace Jesús a sus seguidores.  Es el camino, es como vive él mismo.  Lo enseñó en ese momento y nos lo propone hoy, a nosotros.  

Vamos a intentar experimentar ese encuentro para hacerlo vida y que la luz que se nos fue dada, penetre en nuestra alma para nuestro crecimiento.  Los textos se han resumido y adaptado.  Tomado de: Equipo Nacional de Biblistas, CENECAT (Centro Nacional de Catequesis). 2011. 18a Semana Bíblica: Las Bienaventuranzas (Mateo 5, 1-11).  CENECAT, Costa Rica. 58 p.

Empezamos escuchándonos

¿A quién y por qué considero yo alguien que sea feliz? ¿En qué circunstancias? ¿Quiénes son los felices en este mundo, cuáles son las felicidades u ofertas de felicidad que se nos ofrecen a diario?

Anotar:
Anotar quiénes son dichosos o felices en el mundo de hoy (lo que hoy consideramos es ser feliz)
Proponer cuatro valores donde sentimos que podemos encontrar la verdadera felicidad

Escuchamos la Palabra de Dios

Invocación al Espíritu Santo


Encender una vela  azcandle2.gif (402 bytes)

Leer Mateo 5, 1-12


Releemos.  Reflexionamos y en silencio lo repasamos despacio en nuestra propia Biblia, consultando las notas del texto al pie de página

Reflexionamos 

Comparamos la lista que hicimos de los que son dichosos o felices, de Jesús, los bienaventurados del Reino.

¿Se parecen en algo o se diferencian? ¿Cuántas veces aparece la palabra dichoso en el texto? ¿Notaron que Jesús llama dichosas o felices a las personas, pero no a las situaciones?

La palabra dicho aparece nueve veces en el texto bíblico, con un deseo final de Jesús de "estar alegres" (v. 12).   El término: "felices, dichosos", era muy común en el Antiguo Testamento, el llamado "macarismo", que viene del griego "mákaros" y significa "feliz", "dichoso" (ver Sal 1,1; 32,1-2; Prov 8,32.34; Is 56,2).  Los macarismos eran formas de felicitación, que se pronunciaban a propósito de ciertas actitudes de piedad, sabiduría o prosperidad de los creyentes de la Biblia.  Y más que unas fórmulas estereotipadas, en boca de Jesús son "gritos" o "exclamaciones" que denotan la alegría de aquellos que viven al estilo del Señor, y porque el Reino de Dios es una buena noticia para todos ellos (ver Lc 6,20; 11, 27-28).  En realidad, las nueve bienaventuranzas son un "retrato" de Jesús.

Vamos más a fondo

Las bienaventuranzas en los Evangelios aparecen en dos versiones: la de Mateo (5, 1-12), que es la que estamos meditando, y la de Lucas (6, 20-23).  En Mateo son nueve y en Lucas son cuatro.  Las de Lucas se refieren a situaciones concretas, pero las de Mateo son más bien actitudes de aquél o aquella que vive como Jesús.  Lucas acentúa el carácter social, que refleja su interés por los pobres, mientras que Mateo acentúa la dimensión exhortativa, presentando las bienaventuranzas como pistas para lograr la verdadera felicidad (ver Mt 11,6; 13, 16; 24, 46).

En el caso de las bienaventuranzas de Mateo que nos ocupaban, las ubicamos dentro del llamado "Sermón del Monte", porque Jesús se presenta como un nuevo Moisés, enseñando como Maestro desde la montaña, lugar de encuentro con Dios (Mt 5,1), como en otro tiempo el gran legislador de Israel bajó del monte Sinaí con el Decálogo (Ex 19-20; 32, 15).  Ahora Jesús "baja" del nuevo monte con la Nueva Ley y con nueve bienaventuranzas, en especial, con todo un sermón que lo encontramos en Mateo capítulos 5-7, y cuyo tema central es cómo vivir las actitudes básicas del Reino de Dios, superando las meras actitudes legalistas (ver Mt 5,3-16.17-48); es decir, la verdadera justicia.  Podemos organizar este sermón de Jesús, así:
  • Una introducción (Mt 5, 1-2)
  • Las bienaventuranzas propiamente dichas (Mt 5, 3-12)
  • Apéndice: los discípulos deben ser sal de la tierra y luz del mundo (Mt 5, 13-16)
  • El tema central del sermón: la nueva justicia, superior a la antigua (Mt 5, 17-48)
  • La nueva práctica cristiana (Mt 6, 1-18)
  • Consejos y comparaciones (Mt 6, 19-7,23)
  • Conclusión del Sermón del Monte: la casa sobre la roca.  Quien practica la nueva justicia, permanece firme en el Señor para siempre (Mt 7, 24-27)

El Sermón del Monte, en el que son presentadas las bienaventuranzas, es la Carta Magna del nuevo Pueblo de Dios.  Y lo podemos leer a la luz de Éx 19-20, para apreciar las diferencias y las semejanzas.  De forma que las bienaventuranzas son el nuevo programa del Reino de Dios comenzado por Jesús, y proclaman una felicidad "paradójica": son felices los pobres, los mansos, los tristes, los perseguidos...

Las bienaventuranzas establecen un nuevo orden de cosas, de valores y de ideas, que no coinciden con los valores y felicidades que el mundo y que nosotros pensamos que a veces nos hacen vivir o hacer felices (ver la lista elaborada en el grupo).  Además, las bienaventuranzas tienen un matiz liberador, pues quieren derrumbar las estructuras de una sociedad basada en la injusticia, el egoísmo y la corrupción, para establecer una nueva sociedad, fraterna, solidaria y justa (ver Lc 1, 52-53).  En este sentido, las bienaventuranzas son escatológicas; es decir, dan sentido a la vida futura que es vida nueva, una nueva creación.  En síntesis, el Reino de Dios en plenitud, que es posible construirlo desde acá y desde ya en este mundo.

El Catecismo nos enseña que las bienaventuranzas: "dibujan el rostro de Jesucristo y describen su caridad; expresan la vocación de los fieles asociados a la gloria de su Pasión y de su Resurrección; iluminan las acciones y las actitudes características de la vida cristiana; son promesas paradójicas que sostienen la esperanza en las tribulaciones; anuncian a los discípulos las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida de la Virgen María y de todos los santos... (CIC 1717).".


El sacerdote diocesano de Málaga, España, Pbro. Gonzalo Martín, nos va a acompañar en esta meditación presentando el tema del Sermón del Monte meditado por el Papa Benedicto XVI en el libro "Jesús de Nazareth".  


Escuchamos la invitación de la Palabra

Repasar lista de dichosos de Jesús.  ¿En qué medida nos identificamos con ellos? ¿A qué nos invitan ellos? ¿Cuál buena noticia quieren comunicarnos? ¿Cómo cuestiona Jesús nuestros deseos sinceros de felicidad cuando dice que todos ellos son felices?

Oramos

Salmo 145



Canto: Como sal y luz - Ixcis

lunes, 31 de enero de 2011

Los valores del Reino



Ayer el Evangelio nos propuso nuevamente las bienaventuranzas.  Me encontré este texto, un material de formación de CEMAC sobre los Valores de Cristo.  Creo que puede ayudarnos en la meditación y puesta en acción de estos valores en nuestra vida cotidiana.  Un ejercicio sería hacer una revisión de los principios por los cuales nos regimos en la vida y luego compararlos con la propuesta del Señor, para finalmente ver si coinciden y hacer ajustes.

Valores de Cristo: Las Bienaventuranzas

"Felices los pobres de corazón".  El desprendimiento de los bienes, de la abundancia y del consumo.  La disponibilidad hacia Dios.

"Felices los mansos".  La certidumbre de la ternura infinita de Dios hacia nosotros.  La confianza en esta ternura, que nos incita a no tomarnos demasiado en serio, a no intentar convencer a los demás de nuestro propio valor.  Toda nuestra fuerza nos viene de Dios.

"Felices los que lloran".  Poder dar testimonio de la compasión hacia los que sufren; meterse dentro de sus penas, asumiéndolas, compartiéndolas y solidarizándonos con ellas.

"Felices los que tienen hambre y sed de justicia".  Se trata de la sed de los que Dios quiere, de ver realizarse la voluntad de Dios.  Se logra dejando al Espíritu obrar en nosotros, para que nos impregne de sus frutos: el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la benevolencia, la fe, la humildad, el dominio de sí.

"Felices los misericordiosos".  Misericordioso es aquel que se da y da al otro la oportunidad de volver a empezar.  Es el que sabe perdonar no sólo a los que reconocen el mal que han hecho y que están dispuestos a presentar disculpas, sino que está dispuesto también a abrazar aún a los que no reconocen su culpabilidad.

"Felices los puros de corazón".  Son los que no tienen otro objetivo que buscar sólo a Dios y encontrar a Dios en todo.

"Felices los artesanos de la paz".  Son todos los que trabajan en promover la caridad, la comprensión y la justicia.

"Felices los perseguidos por la justicia".  Son los que aceptan ser rechazados despreciados por la justicia, para permanecer fieles al proyecto de Dios, como testigos de la voluntad de Dios en un ambiente que se niega a recibirlo.

Un par de reflexiones para sumergirnos en el texto:


También podemos escuchar una homilía de Fray Nelson Medina O.P. que nos ayuda a profundizar.  "Encontrar en Cristo al Bienaventurado" (dar click).