sábado, 10 de marzo de 2012

Cuaresma: Señor, sólo a ti te quiero escuchar



En esta segunda semana que está por acabar, la meditación nos ha conducido por el camino de la invitación a escuchar.  Dios permanentemente nos habla al corazón.  ¿lo escucho?  Si no logro escuchar la voz de Dios, soy invitado en este tiempo cuaresmal a detenerme y hacer lo necesario para abrirme a la gracia, abrir mis sentidos y potencias a esa realidad constante: DIOS ME HABLA, DIOS QUIERE COMUNICARSE CONMIGO.

Esa apertura es una gracia más que debemos pedir confiando en que será concedida, pues sería ilógico que quien pretende ser escuchado, quiera que nuestra sordera permanezca.  El silencio, por lo tanto para escuchar al otro que nos interpela es indispensable.  Al respecto nos dice el Papa en la Audiencia General del 7 de marzo, 2012

"Es necesario favorecer el silencio interior y exterior para que dicha Palabra pueda ser escuchada. Con frecuencia, los Evangelios nos presentan al Señor que se retira solo a un lugar apartado para orar.

El silencio tiene la capacidad de abrir en la profundidad de nuestro ser un espacio interior, para que Dios habite, para que permanezca su mensaje, y nuestro amor por Él penetre la mente, el corazón, y aliente toda la existencia.  En segundo lugar, en nuestra oración nos encontramos ante el silencio de Dios, en el que puede advertirse un sentido de abandono o la sensación de que Él no nos escucha, ni responde.  Pero este silencio, como le sucede a Jesús, no es señal de ausencia.  El cristiano sabe que el Señor está presente y escucha, aun en la oscuridad del dolor, del rechazo y de la soledad. Jesús nos asegura que Dios conoce nuestras necesidades; nos conoce en lo más intimo y nos ama.  Y esto debe ser suficiente."

¿Hago silencio en mi vida exterior e interior? ¿Me cuesta estar solo, "desconectado de la red o del teléfono"? ¿Cuánto tiempo puedo permanecer en un ambiente silencioso? 


Seguimos compartiendo el siguiente material tomado de nuestro boletín Parroquial: Iglesia Católica. 2012. El Precursor (104): 2-3. ISSN: 1659-2786.

"Este es mi hijo amado, escúchalo"

La primera lectura habla sobre el sacrificio de Isaac; vemos a Abraham en esta prueba en la cual dios lo pone.  Según la tradición de la Iglesia, Abraham es puesto a la prueba para purificar el corazón.  Entonces, no debemos quedarnos simplemente en el sacrificio de Abraham, sino ver que Dios, por medio de esta prueba, a la cual lleva a Abraham, está purificando su corazón, para que Abraham pueda amar a Dios libremente, por eso el Deuteronomio, en el capítulo 6 dice: "...Escucha Israel, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente...".  Así, este pasaje del Génesis expresa el contenido de la Cuaresma; Dios tendrá que, así como a Abraham que le ha purificado su corazón, purificar nuestro corazón, por eso, como se ha dicho anteriormente, la conversión no es un esfuerzo del hombre, es un don de Dios, porque es Dios quien purifica nuestro corazón y Dios sabrá por qué caminos nos llevará para purificarlo, porque el hombre, como Abraham ha antepuesto al maor de Dios, el amor de Isaac.  Tantos creyentes, en este sentido, dicen, lamentándose, que Dios no les escucha, que Dios se olvida de ellos; pero, también, puede suceder que lo que piden es para alimentar y acrecentar el Isaac que les impide amar a Dios con todo el corazón.

Pasando al evangelio de este domingo, y por todo lo que se ha expuesto anteriormente, diremos, sinténticamente, esta voz que Pedro, Juan y Santiago escuchan, que es la voz de Dios; la tradición de la Iglesia interpreta que esa voz de Dios es una confirmación de la fe que se debe tener en Cristo Jesús.  Todo creyente, en consecuencia, debe ser confirmado en la fe, debe escuchar que alguien con garantía le diga que lo que cree es cierto.  Por eso, el sacramento de la confirmación en los cristianos católicos tiene un sentido muy profundo, porque se nos tiene que confirmacr en la fe para creer en Cristo Jesús; por lo tanto, creer en Cristo Jesús no es una deducción a la cual el hombre llega, sino que la fe es una confirmación de aquello que se nos ha revelado.  por eso, los apóstoles, en el monte, no solamente ven la gloria de Dios en Cristo, sino que están siendo confirmados; el hecho de que Pedro pida hacer tres tiendas está significando, como dice san Cirilo de Alejandría: Pedro pensaba que el Reino de los Cielos había llegado (Discurso 9), que estaban siendo preparados para la misión porque para ser apóstoles tenían que ser confirmados en la fe.

Cuaresma para niños

Otro aporte para animar a los niños a llevar el mensaje cuaresmal ¡para la casa!


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