sábado, 30 de junio de 2012

Paraliturgia del Sagrado Corazón: La esperanza cristiana -30-


Día 30.  La esperanza cristiana

Canto inicial




Lectura evangélica

"Os doy  mi palabra: lloraréis y os lamentaréis.  Mientras el mundo se alegrará, vosotros os afligiréis.  Pero vuestra aflicción se convertirá en alegría.  La mujer, cuando da a luz, se aflige, porque llegó su hora; pero cuando ha nacido el niño, ya no se acuerda del dolor, por la alegría de que ha venido un hombre al mundo.  También vosotros ahora tenéis aflicción; pero volveré a veros, y se alegrarán vuestros corazones, y vuestra alegría nadie os la quitará" (Jn 16, 20-22).

Homilía

El Corazón de Jesús promete a sus seguidores la paz y la esperanza en este mundo, pero con cruz, como El.  Después vendrá el gozo perfecto.  Después vendrá el gozo perfecto.  Después se nos dirá:  "Venid benditos de mi Padre, a recibir el reino que os está preparado desde el principio del mundo" (Mt 25, 34).  Reino de Cristo, "la Jerusalén celestial que bajará del cielo engalanada como una novia, donde no habrá ni muerte, ni llanto, ni pena.  Su resplandor semejante a las piedras preciosas.  No necesitará sol ni luna, pues el Cordero será su luz, y no habrá más noche" (Apoc 21). 

Allí seremos felices con la misma felicidad de Dios.  Cuando Cristo Jesús ponga toda su omnipotencia divina al servicio de su Corazón para premiar a sus leales, y premiarlos a lo Dios.  Pues "el hombre no puede ni imaginar lo que Dios tiene preparado para los que le aman" (1 Cor 2, 9).  Por eso, "todos los padecimientos de esta vida no se pueden ni comparar con la gloria que nos espera" (Rom 8, 18), ya que "un momento de tribulación nos reporta una cantidad de gloria eterna, mayor de cuanto podamos calcular" (2 Cor 4, 17).

Fabulosa esperanza cristiana que ha de iluminar todas nuestras horas; las horas difíciles y grises, y la hora trágica de la muerte, que ha de ser esperada más que con temor con ilusión, como el comienzo, al fin, de las vacaciones plenas, sin fin.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición



Canto final

viernes, 29 de junio de 2012

Paraliturgia del Sagrado Corazón: La castidad -29-



Día 29.  La castidad

Canto inicial



Lectura evangélica

"Pues os digo que el que repudia a su mujer, si no es en caso de fornicación* y se casa con otra, adultera.  Los discípulos dijeron: Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no conviene casarse.  Per él les dijo: No todos entienden esto, sino aquellos a quienes les es concedido.  Pues hay algunos eunucos que nacieron así desde el vientre de su madre, y hay eunucos que lo son por que los hombres les hicieron serlo, y hay algunos eunucos que se castraron a sí mismos por el Reino de los Cielos.  Que entienda el que pueda entender" (Mt 19, 9-12).
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*Es decir, que no esté casado con ella (es un desatino interpretar que en caso de adulterio Cristo permita al cónyuge inocente casarse con otro.  Eso sería negar la indisolubilidad del matrimonio, afirmada por El mismo, pues fácilmente podría provocarse el adulterio.  Y una vez roto el vínculo matrimonial por el casamiento del cónyuge inocente (¿por qué incluso no se podría conceder también al culpable arrepentido que se volviera a casar?).

Homilía

Dos mandamientos de la Ley de Dios: el sexto y el nono, imponene la castidad cristiana obligatoria.  S. Pablo repite: "No os engañéis, ni los fornicadores, ni los adúlteros, ni los masturbadores, ni los invertidos... heredan el reino de Dios" (1 Cor 6, 9 s.). Las obligaciones de la castidad son duras, incluso para los casados, como decían los dicípulos, y S. Pablo añade que les resultará costoso el matrimonio (1 Cor 7, 28).

La Iglesia bendice el matrimonio, que es un sacramento -es decir, confiere gracia-; y agradece a Dios el divino don hecho al hombre, de la fecundidad, mediante la cual se constituye la familia, escuela y vínculo de amores indisolubles entre todos sus miembros.

Pero la esperanza escatológica del cielo y la entrega a la caridad de Dios y del prójimo, exigen también austeridad en el uso de la sexualidad, según el Magisterio de la Iglesia.  Y para lograr una mayor entrega y disponibilidad al servicio de Dios y del prójimo (cfr. 1 Cor 7, 32-34), es el voto religioso de la castidad, junto con la pobreza y obediencia, lo que constituye un estado o nivel superior de perfección.

Bienaventurados los limpios de corazón.  El Corazón de Cristo es el gran modelo de pureza y virginidad, que hemos de imitar e involcar por medio de la Virgen Inmaculada, como apoyo eficaz para guardar la castidad propia de cada cual.
 
Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final

jueves, 28 de junio de 2012

Paraliturgia del Sagrado Corazón: La pobreza -28-


Día 28.  La pobreza

Canto inicial



Lectura evangélica

"Luego se acercó uno y le dijo: Maestro, ¿qué haré de bueno para alcanzar la vida eterna? Y El le dijo: ¿Por qué me preguntas sobre lo bueno? Uno sólo es el Bueno.  Pero si queres entrar en la vida, guarda los mandamientos.  el dijo: ¿Cuáles? Jesús contestó: No matarás, no fornicarás, no robarás, no calumniarás; honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.  El muchacho le dijo. Todo eso lo he cumplido. ¿Qué haré además? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, ve a vender lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos, y luego ven a seguirme.  Al oír el muchacho estas palabras, se fue entristecido, porque tenía muchos bienes.  Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Os doy mi palabra que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos" (Mt 19, 16-23).

Homilía 

"Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos" (Mt 5, 3).  Es decir: todo cristiano ha de estar despegado de las cosas, pues debe estar dispuesto a perderlas todas antes de ofender a Dios.  Y por la fe hemos de estimar más merecer los bienes del cielo que poseer los de la tierra.  Además, la caridad cristiana nos fuerza a desprendernos de lo nuestro para compartirlo con nuestros hermanos necesitados.  Esta es la última y poderosa razón, y la más meritoria de vivir en pobreza voluntaria: no por una repulsa "hippy" a la sociedad de consumo, sino por dar lo nuestro a los pobres.

Esta opción de pobreza libre, es el gran testimonio de caridad, y ancho camino para emprender la vida de perfección, imitando la pobreza de Jesús, que "no tenía donde reclinar la cabeza", sólo un pesebre en su nacimiento, y una cruz a su muerte.

Respuesta debida por amor al Corazón de Cristo: deseo y preocupación cristiana de pobreza, que puede llegar al grado sumo del voto religioso.  Y que siempre, en cualquier caso, hemos de actuarla, viviendo con austeridad religiosa o al menos cristiana.  

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final

miércoles, 27 de junio de 2012

Paraliturgia del Sagrado Corazón: La obediencia -27-


Día 27.  La obediencia

Canto inicial



Lectura evangélica

"El que os escucha, a mí me escucha, el que no os haga caso, no me hace caso a mí: y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.  Pues os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis y no lo vieron y oír lo que oís, y no lo oyeron" (Lc 10, 16 y 24).

Homilía

Lo primordial en la vida es cumplir la voluntad de Dios.  Cristo mismo dice que no es otra su misión: "He bajado del cielo no para hcer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado" (Jn 6, 38).  Y se hizo obediente hasta morir en cruz.  El problema es cómo conocer la voluntad de Dios.

Para ello tenemos: 1) nuestra conciencia, que nos dice algo, pero insuficiente; 2) la revelación de Dios, que nos dice mucho, pero necesita detallarse; 3) la autoridad instituida por Dios, en la Iglesia, en la familia, en la sociedad política y en la sociedad laboral.

Obediencia exigida a todo cristiano es cumplir la voluntad de Dios haciendo lo que mandan las diversas autoridades legítimas.  Especial actamiento se debe a la autoridad del Vicario de Cristo, participada por toda la jerarquía y superiores religiosos en la Iglesia.

Dar un paso más, y poner enteramente la propia personalidad y vida a disposición de la Iglesia en uno u otro sector, es lo que constituye el voto de obediencia religiosa.  Voto de incalculable valor, pues por él el religioso se entrega obligatoriamente a Dios hasta la muerte, obedeciendo a quiene tienen autoridad recibida de El.  Es la consagración más perfecta al Corazón de Cristo.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición



Canto final

martes, 26 de junio de 2012

Paraliturgia del Sagrado Corazón: La humildad -26-


Canto inicial



Lectura evangélica

"Y por algunos que se persuadían de que eran justos, y despreciaban a los demás, dijo esta comparación:  Dos hombres subieron a rezar al templo, uno fariseo, y el otro publicano.  El fariseo, erguido, rezaba así en su interior: "Dios mío, te doy gracias de que no soy como lo demás hombres, avaros, injustos, adúlteros, ni tampoco como ese publicano.  Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo".  En cambio, el publicano se quedó lejos, y no quería ni levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:  "Dios mío, ten compasión de mí, pecador".  Os digo que éste bajó a su casa justificado, al contrario que aquél: porque todo el que se ensalce será humillado, y el que se humille, será ensalzado" (Lc 18 9-14).

Homilía

La humildad es reconocer lo que somos, y no atribuirnos lo que no es nuestro.  Por eso Sta. Teresa decía que la humildad es la verdad.  Somos creados por Dios, es decir, por nosotros mismos no somos nada ni tenemos nada.  Todo, absolutamente todo, no lo ha dado Dios: la existencia, el entendimiento, el cuerpo, todas nuestras buenas cualidades, nuestros padres, todo lo que poseemos... todo lo ha creado y lo conserva Dios.

El primer efecto de la humildad debe ser reconocer a Dios, y estar dispuestos a cumplir en todo la voluntad de nuestro SEor.  Pero no lo hemos hecho siempre así: somos pecadores.  ¿Cuál ha de ser nuestra actitud de sumisión ante Dios? ¿Con qué derecho podremos creernos superiores a los demás y menospreciarlos?  Si lo hacemos, Dios mismo nos humillará.

El Corazón de Jesús nos da ejemplo de obediencia a la voluntad costosa del Padre y de servicio humilde a los hombres.  Con razón dijo que aprendiéramos de El, que es de Corazón humilde.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición



Canto final

lunes, 25 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Llamamiento a la santidad -25-


Dia 25. Llamamiento a la santidad

Canto inicial



Lectura evangélica

"Andando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro, y su hermano Andrés, que echaban una red al mar, porque eran pescadores.  Y les dijo: Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.  Ellos, al momento, dejaron las redes y le siguieron.  Y al ir más adelante vio a otros dos hermanos:  Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan, en la barca, con su padre el Zebedeo, preparando las redes y les llamó.  Ellos, en seguida, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron" (Mt 4, 18).
Homilía

El Corazón de Jesús es grande para amar y querer el bien a todos los hombres.   A todos redime, a todos quiere llevar consigo a la felicidad de Dios.  Por eso todos estamos llamados a la santidad, y se nos ofrecen abundantes medios para ella, desde la oración hasta los sacramentos, desde la palabra de Dios hasta el sufrimiento.  Todos debemos esforzarnos -la vida cristiana es un esfuerzo- por aprovecharlos, por responder al amor de Cristo siguiéndole.  ¡Qué lástima la despreocupación religiosa de tantos, que reducen su catolicismo a cuatro prácticas y una débil fe enterrada!

Caben diversos grados de santidad.  Es heroico, pero es libre para quien tenga posibilidades, irse a misionar o entrar en un convento de clausura.  Es voluntario el sacrificarse más, el dar más limosna, hacer más oración....  Todos, sin embargo, tenemos obligación de sacrificarnos, dar de los nuestro, orar y frecuentar los sacramentos....

¿Cuál será tu entraga y tu sacrificio? ¿Hasta dónde llegará tu grado de consagración al Corazón de Cristo? ¿Tienes ánimos a lo menos para pedirle que El te santifique?  Esto es muy serio, tanto que si se lo pides lo hará... auqnue ciertamente no sin que te cueste.  Pero bien merece la pena.  Piénsalo.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final

domingo, 24 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Bienaventurados los que predican el Evangelio -24-




Foto: Predicador católico Salvador Gómez, en evento con Radio María, Guayaquil, Ecuador. 2012.

Día 24.  Bienaventurados los que predican el Evangelio

Canto inicial


Lectura evangélica

"Vosotros sois sal de la tierra.  Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se salará?  Para nada sirve, sino para tirarla fuera y que la pise la gente.  Vosotros sois la luz del mundo.  No se pude ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte: tampoco se enciende una luz para ponerla debajo de un cacharro, sino en el candelero, y que alumbre a todos los de la casa.  Alumbre así uestra luz delante de los hombres, para que van vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5, 13-16).

Homilía

Todos los cristianos estamos llamados al apostolado por el mismo hecho de serlo.  Pues si por predilección divina hemos recibido la revelación de Dos y la gracia de ser hijos suyos, es obvio que el primer deber de amor hacia nuestros hermanos será comunicarles lo mejor que tenemos: a Cristo.  El Vaticano II (AA 2,3) ha recalcado también ese deber nuestro de propagar el cristianismo, en extensión y en profundidad.  Y S. Pablo, refiriéndose a esto, exclama: "¡Qué hermosos los pies de los que traen la buena nueva! (Rom 10,15).

No todos irán a misiones o serán sacerdotes, pero ¿quién no podrá hacer estas tres cosas: orar por el aumento y santidad de la Iglesia, dar testimonio de cristiano con su ejemplo, y hablar a su alrededor de la religión, con discreción, aprovechando las ocasiones, apoyando el Magisterio papal, animando a la virtud...?

Si la espiritualidad del S. Corazón dicen los Papas es la mejor, el darla a conocer será el más excelente apostolado.  Por eso una de sus promesas es: Los que la propaguen tendrán su nombre escrito en mi Corazón.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final

sábado, 23 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Bienaventurados los que desean la justicia -23-



 Día 23.  Bienaventurados los que desean la justicia

Canto inicial



Lectura evangélica

"Y ocurrió que se murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.  Y el rico murió también, y le enterraron.  Y en el infierno, levantando los ojos en medio de los tormentos, vió desde lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.  Y le llamó: 'Padre Abraham, compadécete de mí y manda a Lázaro que meta la punta del dedo en agua y me moje la lengua, porque sufro mucho en esta hoguera'. Pero Abraham dijo: "Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro en cambio los males: ahora que él se consuela aquí tú has de sufrir" (Lc 16, 22-25).

Homilía

Con qué especial emoción contaría el Corazón de Jesús esta parábola.  Hemos de tener hambre y sed de justicia (Mt 5, 6), de la justicia bíblica, del hombre "justo", justicia que incluye la santidad.  Pero vamos a fijarnos, como primer postulado la caridad, en la justicia social.   Es decir, si amamosa nuestros  hermanos no podemos consentir que mendiguen a los pies de nuestras ciudades con las migajas de nuestras diversiones y gastos superfluos.

Es un imperativo de la caridad, si es amor auténtico que busca de verdad favorecer lo más posible al prójimo, esforzarse por conseguir la igualdad social de los hombres.  Y los Papas no dejan de insistir en ello una y otra vez.

¿Reconoczco las justas reivindicaciones sociales, políticas y económicas de los marginados, de los minusválidos, de los oprimidos, del Tercer Mundo...? ¿Apoyo y colaboro a ellas en la medida de mis posibilidades? ¿Especialmente cuando dependen algo de mí?

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final

viernes, 22 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Bienaventurados los misericordiosos -22-



Gracias Padre, por acercanos a tu amor.


Día 22. Bienaventurados los misericordiosos


Canto inicial



Lectura evangélica

"Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.  Y si prestáis a aquellos a quienes tenéis esperanza de recibir, ¿qué mérito tenéis?  También los pecadores prestan  a pecadores para recibir otro tanto.  Vosotros, en cambio, quered a vuestros enemigos, y haced el bien y prestad sin tener esperanza de nada, y tendréis un gran premio, y seréis hijos del Altísimo, porque El  es benévolo con los ingratos y con los malos.  Haceos compasivos, lo mismo que es compasivo con vuestro Padre; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados.  Perdonad y seréis perdonados.  Dad y se os dará: una medida, buena, apretada, colmada, rebosante, os pondrán en vuestro regazo.  Pues con la medida con que midáis, os medirán a vosotros" (Lc 6, 33-38). 

Homilía

Un aspecto de la caridad, el más fácil de captar y de impresionarnos, es tener compasión de los que sufren.  Repetidas veces dice el Evangelio (en traducción exacta) que a Jesucristo "se le conmovió el Corazón" ante la necesidad ajena (Mc 1, 41; 6, 34; Mt 15, 32).  Esto es cristiano, es una bienaventuranza, y Cristo le da un premio equivalente: si somos compasivos con el prójimo, Dios lo será con nosotros, y en la misma medida que nosotros lo seamos.

La compasión evangélica, por tanto, es más que un puro sentimiento, es dar.  Sea dar nuestra enseñanza al que no sabe, nuestro tiempo a los presos, nuestra atención a un enfermo, nuestro dinero a quien pase necesidad... todas las obras de misericordia.

Como más corriente y factible, revisemos nuestra limosna, tan recomendada en el Evangelio (Mt 6, 2 s; Lc 11, 41; etc.).  Sería mejor que no fuera precisa.  Que atendiera el Estado todas las necesidades.  Pero eso es imposible.  Habrá pobres siempre -lo dijo Cristo-, y mientras familias, asilos, seminarios, misiones, obras apostólicas... no tengan medios suficientes, hemos de dar, como quisiéramos que nos diesen a nosotros.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


jueves, 21 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Bienaventurados los bondadosos -21-



Día 21. Bienaventurados los bondadosos


Canto inicial



Lectura evangélica

"Jesús, se marchó de allí.  Y le siguieron muchos, y El les curaba a todos mandándoles que no le diesen a conocer, de modo que se cumpliera lo escrito por el profeta Isaías cuando dijo: Mirad a mi servidor que he elegido, mi amado, en quien se complace mi alma.  Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones.  No disputará, no gritará, ni oirá nadie su voz en las plazas.  La caña resquebrajada no la partirá, y la mecha humeante no la apagará, hasta que lleve el juicio a la victoria" (Mt 12, 15-20).

Homilía

Ser "buenos" es la expresión de la mansedumbre evangélica.  Es ser como Cristo, el "de Corazón manso".  Cristo fue bueno, tanto, que S. Pedro describiendo su vida de un plumazo, exclama: "pasó haciendo el bien" (Hch 10, 38).  Ese es bueno, el que hace el bien, siempre y a todos; que a nadie hace mal, ni piensa mal, ni se incomoda.

En último término, la persona que es buena, es la que nos roba el corazón.  Tal es el significado del "Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra".  La bondad acaba imponiéndose.  Testimonio de humildad, amabilidad, servicio... que exige de nosotros el ideal evangélico de imitar la bondad de Cristo.

En las otras bienaventuranzas, el premio es para la otra vida.  A la bondad se le promete la felicidad ya en la tierra. Es la semilla que arraiga en el corazón de los hombres, y por ello se cosecha en esta vida.  Es el cauce  mejor para comunicar a los demás la buena nueva evangélica.  Al que es bueno se le escucha y se le cree.

El Corazón de Jesús, bueno, manso, "como cordero" dice la Escritura que se dejó matar, es la condenación más elocuente de la violencia y de la lucha de clases.  No imitaron así a Cristo los mártires que hoy veneramos en los altares.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


miércoles, 20 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: El amor a los hermanos -20-


Ya llevamos 20 días meditando y profundizando esta paraliturgia propuesta por el padre Jose Luis Urrutia S.J. en su Devocionario Católico que estamos compartiendo para celebrar el mes al Sagrado Corazón de Jesús.  Sigamos.

Día 20. El amor a los hermanos


Canto inicial



Lectura evangélica

"Y un doctor en la Ley que había entre ellos, le preguntó para tentarle: Maestro, ¿qué mandato es el mayor en la Ley? El le dijo: Amarás a Dios tu Señor con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu inteligencia.  Este es el mandamiento primero y mayor.  El segundo es parecido a éste: Amarás a tu prójimo como a tí mismo.  En estos dos mandatos se contiene toda la Ley y los profetas" (Mt 22, 35-40).

Homilía

Sabemos que la caridad con el prójimo es el segundo mandamiento, semejante al primero, de tal manera que nadie puede decir que ama a Dios si no ama a sus hermanos (1 Jn 4, 20), pues son hijos de Dios.  Por eso lo que se hace por ellos lo agradece Dios como si se le hiciera a El (Mt 25, 40); por eso el mandato nuevo de Cristo y el distintivo de sus discípulos, es que nos amemos unos a otros (Jn 13, 34-35), y por eso es tan exigente el amor a nuestros hermanos que hemos de estar dispuestos incluso a dar la vida por ellos, cuánto más a compartir nuestras cosas con los necesitados (1 Jn 3, 16-17).

Pero también es verdad, y no debemos olvidar, que sin amor a Dios no hay verdadero amor al prójimo (1 Jn 5,2).  Pues para amar a los desagradecidos, a los repelentes, incluso a enemigos, se necesita mucho amor de Dios.

El amor a los hermanos no ha de ser de palabras y frases hechas, sino de obras y auténtico (1 Jn 3, 18).  Examinemos nuestra caridad tomando como modelo al Corazón de Cristo:
  • ¿Procuro el bien de todos, inferiores, superiores, jóvenes y viejos, personas desagradables, pobres y ricos, dentro y fuera de casa...?
  • Cuando estoy de buen o mal humor, ¿estimo la personalidad de los otros como a Cristo?
  • ¿Respeto sus derechos, atiendo a sus razones, concedo sus peticiones razonables, pido consejo?
  • ¿Me intereso por los demás, sé escuchar, ponerme en su lugar, soportar sus defectos?
  • ¿Me esfuerzo por servir a la sociedad con mi trabajo, con mi tiempo, con mi dinero?
  • ¿Reconozco mis errores?
  • ¿Supero mi egoísmo?
  • ¿Intento que los demás me quieran?
Es muy importante suprimir los detalles que molesten a los demás y estudiar las atenciones que les agradarán.  Y todo esto también, y sobre todo, dentro de la familia.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,


roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


martes, 19 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: La imitación de Cristo -19-



Día 19. La imitación de Cristo


Canto inicial

(Haga click sobre el título de la canción)

El primero entre vosotros - Lorenzo Sicilia Torres

Lectura evangélica

"Entonces, cuando les lavó los pies, tomó su túnica, se volvió a sentar, y les dijo: ¿Comprendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien: porque lo soy.  Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que vosotros hagáis también como yo he hecho con vosotros" (Jn13, 12-15).

Homilía

Cristo vino al mundo a redimirnos, a la gran empresa de salvar todos los hombres y llevarlos a la felicidad eterna.  Sin embargo, no es obra solo suya, como quería Lutero, sino que todos hemos de unirnos y colaborar con él.

Colaboración que es seguirle a El imitándole.  Pues además de redimirnos, vino a traernos la Buena Nueva, el Evangelio, pero no contento con darnos la doctrina, la verificó plasmándola en sus actuaciones, dándonos el más sublime ejemplo de vida.  Sobre todo -es su mandato-, queriendo a los demás como El nos ha querido (Jn 15,12).  Y pues nos quiso hasta tomar la cruz, ese ha de ser también nuestro camino: tomar la cruz y seguirle (Mt 10, 38 y 16, 24).

Cómo hacerlo -imitando a Cristo-, hemos de descubrirlo en su manera de ser que aparece en el Evangelio; hemos de meditar en nuestros asuntos: ¿qué haría aquí Cristo? ¿cómo desea su Corazón que yo me parezca a El?

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


lunes, 18 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Las peticiones desoídas -18-


Sigamos adelante en este camino de amor.

Día 18. Las peticiones desoídas


Canto inicial




Lectura evangélica

"Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.  Si os quedáis en mí y mi palabra se queda en vosotros, pediréis lo que queráis y lo tendréis.  Si guardáis mis mandamientos, os quedaréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y me quedo en su amor.  Este es mi mandamiento: que os queráis unos a otros como yo os he querido" (Jn 14, 14; 15, 7; 10 y 12).

Homilía

Para interpretar el Evangelio hay que leerlo en su totalidad, todo lo que dice.  Y no dice únicamente que Dios nos concederá cuanto le pidamos.  También pone condiciones.  Estas condiciones, como vamos a ver, no son ni podían ser otras que pedir en el marco de las virtudes constitutivas del cristiano: las tres teológicas: caridad, fe, esperanza, y la virtud indispensable de la continuidad: la perseverancia.

1era condición: Tener caridad: con Dios y con los hombres.  Está claro en la lectura evangélica de hoy.  Si no amamos, nuestra oración no merece ser escuchada.

2da condición: Tener fe -básico para permanecer en Cristo- ("todo lo que pidáis con fe lo conseguiréis" Mt 21, 22 cfr. la hemorroisa, el centurión, los milagros de S. Pedro, Hech. 3,16).  Pero tener fe auténtica es vivir según exige nuestra fe (cfr. Rom 1, 17; Sant. 2,17).

3era condición: Tener esperanza. Es desear los bienes superiores: "Buscad el reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura" (Mt 6, 33).  Cuando pedimos bienes terrenos, si supiéramos que no nos convienen para nuestra santificación, no deberíamos pedirlos... y naturalmente, Dios no los concede.  Pero la oración no se pierde: si le pedimos la medicina que no nos conviene, nos dará por nuestra oración otra que nos convenga.  Cristo no fue escuchado en el Huerto para no beber el cáliz, pero un ángel le confortó, y la pasión sólo duró unas horas.

4ta condición: Tener perseverancia.  Cristo insistió tanto en esa condición que llega a compararse con el amigo que da el pan y con el juez injusto que hace justicia por la importunidad de quien le pide (Lc 11, 8; 18, 5).  No hay que cansarse de pedir (cfr. la cananea, el ciego Bartimeo Lc 18, 1, 1 Tes 5, 17, etc).

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


domingo, 17 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: La oración de súplica -17-


Perseverancia en la oración.  El Señor ve nuestro deseo.  Sigamos adelante insistiendo.

Día 17. La oración de súplica

Canto inicial




Lectura evangélica

"Les dijo luego una comparación sobre que debían rezar siempre sin cansarse: Había en una ciudad un juez que no temía a Dios ni le importaba de nadie.  Y había en esa ciudad una viuda que iba a verle diciendo: "Hazme justicia contra mi adversario".  El no quiso durante algún tiempo.  Pero después de eso se dijo: "Aunque no temo a Dios ni me importa de nadie, sin embargo, como esta viuda me molesta, le haré justicia, para que no venga hasta el fin a abrumarme".  Y dijo el Señor: Escuchad lo que dice el juez injusto.  Y Dios, ¿no hará justicia a favor de sus elegidos que le gritan día y noche?" (Lc 18, 1-7).

Homilía

Es impresionante la insistencia del Señor en el Evangelio para que pidamos a Dios cuanto necesitemos.  Que pidamos todo, hasta los vestidos, la comida y el pan, no solamente el perdón de los pecados y las gracias espirituales para no caer en la tentación.  Y que lo pidamos cada día, hoy como mañana y pasado, siendo perseverantes y aun importunos.  Y que Dios nos lo  concederá.  Si no, si diese igual pedir o no pedir, porque Dios hubiera dispuesto que nuestra situación económica (lo que podamos comer o vestir) dependiera de nosotros mismos, sólo de nuestro trabajo, o si Dios tuviera ya decidido lo que nos habría de dar independientemente que se lo pidiésemos  o no, entonces sería una tontería decir que debemos pedirle a Dios, y que nos lo concederá.

Este pedir a Dios, todo y de continuo, es la consecuencia inmediata de llamarle Padre, y de que en realidad lo es.  A un padre le gusta que sus hijos le pidan cosas buenas (Mt 7, 11) y le gusta regalárselas, como señal de que les quiere.  Y no les da lo mismo según que se lo pidan o no, pues también el pedir cosas a Dios es hacer un acto de fe (creyendo en su existencia y poder), un acto de esperanza (creyendo en su providencia paternal) y un acto de caridad, porque hacemos lo que le agrada y nos disponemos a sentirnos más agradecidos cuando nos lo dé. 

Cristo cuando habla con su Padre en el Evangelio, le está constantemente pidiendo algo.  Nosotros en su Corazón, llegamos a Dios; en El y con nuestra Madre tenemos la vía ancha y rápida para obtener lo que pidamos.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


sábado, 16 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: El agradecimiento al Señor -16-




Día 16. El agradecimiento al Señor


Canto inicial



Lectura evangélica

"Y en esto, un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y muy rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no podía, por la gente, porque era pequeño de estatura..  Corrió a adelantarse, y se subió a un sicomoro para verle, porque iba a pasar por allí.  Y Jesús, cuando llegó al sitio, levantando la mirada hacia él, le dijo: Zaqueo, baja de prisa, porque hoy debo quedarme en tu casa.  El bajó corriendo y le recibió con alegría.  Al verlo, todos murmuraban:  Entra a hospedarse con un hombre pecador.  Pero Zaqueo se puso ante el Señor y dijo: Mira, la mitad de mis bienes, Señor, la doy a los pobres, y si he defraudado a alguien, le devuelvo cuatro veces más" (Lc 19, 2-8).

Homilía

Merece particular consideración este capítulo fundamental de la oración. ¿Nos damos cuenta de cuántas cosas buenas hemos recibido y constantemente recibimos de Dios? ¿Qué sentimos nosotros si con todo cariño nos volcamos beneficiando a una persona, y luego ni nos da las gracias? ¡Pues qué sentirá el Corazón de Cristo, que nos ha creado, hasta ha sido traspasado por nosotros, y ni se lo agradecemos?  Pensemos un momento cómo deberíamos estar reconocidos y archiagradecidos a tanto bien recibido, y con tan impornderable amor.  Como deberíamos decir, siguiendo el ejemplo de Zaqueo, agradecidos y penetrados de afecto: Toma y recibe, Señor, todo cuanto soy y tengo.  Tú me lo has dado, y en agradecimiento yo lo pongo en tus manos para usarlo sólo como Tú quieras.

Recordarlo, y decirlo, y sentirlo: al abrir nuestros ojos a los millones de distintos rayos que captamos, al realizar los miles de movimientos de nuestro cuerpo, al notar el calor del sol y la caricia de la brisa, al vernos reyes de los incontables productos de la naturaleza y de la industria, al adquirir nuevos conocimientos y experiencias, al estar con las personas queridas... ¡al pensar que somos hijos de Dios y esperar la posesión plena de su indecible felicidad!  Aun cuando nos falte algo ¿caemos en la cuenta de todo lo demás que tenemos?

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final