lunes, 25 de febrero de 2013

¿Qué quiere Dios de mí?



¿Qué quiere Dios de mí? el camino de Cuaresma

Iniciamos el camino de Cuaresma, luego de iniciar un año más donde muchos hemos preparado una serie de propósitos que ya a estas alturas, pueden ser objeto de un primer examen.  Se atraviesa la Cuaresma, dándonos un nuevo impulso para el cambio profundo, para la revisión de nuestro compromiso como cristianos, de nuestra respuesta.

Sin embargo, este examen, parte de un lugar diferente.  Debe partir no de la lista de cosas que no tengo y quiero conseguir a través de mi esfuerzo, como muchas veces son las metas materiales.  Tampoco debería partir de la lista de pendientes que no he realizado en la vida, con actividades que tengo que hacer antes de morir para poder decir que he vivido una vida que ha valido la pena, o que puedo morirme en paz pues logré tachar todo lo que quise lograr.

Este camino que nos propone la Cuaresma requiere otro tipo de examen, otro tipo de cambio, que debería repercutir en todas las esferas de nuestra vida, por su transversalidad y radicalidad.

La Cuaresma nos propone ser cristianos con la mirada en la Pascua.  El camino de Cuaresma nos recuerda con una recalcitrante periodicidad "conviértete y cree en el Evangelio".  Cambia y cree.  Para estar preparados para la Pascua.  Y así es la vida, una gran preparación para nuestra Pascua.  La gran reflexión, y también la pequeña, debería siempre partir de esa mirada puesta en la Pascua.  ¿para qué estoy aquí en esta Tierra? queda así respondida.  Sin embargo, hay otra reflexión que debería renovarse, confrontarse y ser nuestro camino de ruta a renovar cada año.  Mientras estoy en camino, mientras estoy acá en la Tierra, ¿cómo lo recorro, cómo sé que voy a llegar preparado a ese momento culminante con el resultado esperado y que Dios me promete?  hay una respuesta también para esto.  Respondiendo el llamado que Dios nos hace a ser amados, con generosidad.

Cambia y Cree.  Creer es un don, un regalo, está impreso en el corazón de los hombres en forma natural.  Creer es inherente al ser humano.  Creer es una respuesta al amor de Dios y este hecho está relacionado a la caridad.   Cambiar sin embargo, es una decisión que parte de las entrañas.  Uno a través de ese camino cuaresmal se da cuenta que realizar cambios, es posible.

¿Cuál es la voluntad de Dios para mí?  El Papa Benedicto XVI nos ha propuesto un camino concreto en el marco del Año de la Fe:

La fe es una respuesta al amor de DiosSer cristiano parte no de una "una decisión ética o una gran idea", sino más bien de encontrarnos con Dios y a partir de ese encuentro es que se da "un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva... ".  Así el amor no es sólo un mandamiento sino, respuesta de amor. 

La caridad como vida en la fe: La vida cristiana es responder al amor de Dios.  Primera respuesta, la fe.  Dios no se limita a amarnos, sino que quiere atraernos y transformarnos en Él.  Cuando lo permitimos, "nos hace semejantes a él, partícipes de su misma caridad."  Entonces, "la fe es conocer la verdad y adherirse a ella;" mientras "la caridad es «caminar» en la verdad".

El lazo indisoluble entre fe y caridad:  No se pueden oponer o separar la fe de la caridad, son virtudes que están íntimamente ligadas.  Sería equivocado pensar que una es más importante que la otra, pues "para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista."  La contemplación y acción deben coexistir e integrarse.  Caridad no es sólo solidaridad o ayuda humanitaria.  La mayor obra de caridad es la evangelización.  "Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación con Dios".  "La cuaresma, con las tradicionales indicaciones para la vida cristiana, nos invita precisamente a alimentar la fe a través de una escucha más atenta y prolongada de la Palabra de Dios y la participación en los sacramentos y, al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el amor a Dios y al prójimo, también a través de las indicaciones concretas del ayuno, de la penitencia y de la limosna."

Prioridad de la fe, primado de la caridad:  Fe y caridad se atribuyen a la acción del Espíritu Santo.  Fe es don y respuesta, nos da a conocer la verdad de Cristo como "Amor encarnado" y graba en nuestra mente y corazón "la firme convicción de que precisamente este Amor es la única realidad que vence el mal y la muerte."  La fe nos hace ver el futuro con esperanza esperando la victoria plena del amor de Cristo, y la caridad "nos hace adherir de modo personal y existencial a la entrega total y sin reservas de Jesús al Padre y a sus hermanos." 

Nos invita el Santo Padre a "que viváis este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida. "  Mensaje completo para la Cuaresma del Papa Benedicto XVI

Examinar, responder, vivir.  Sigamos disponiéndonos a entrar en el camino de Cuaresma que nos llevará sin duda a la Pascua que nos ha sido preparada.

Compartimos un audio del programa:  Diálogos de medianoche, de una emisora de las Islas Canarias, Radio ECCA. El programa es dirigido por el Pbro. Lucas López S.J. y es un espacio para el diálogo interreligioso e intercultural sobre la fe y la esperanza de las personas, sobre las iglesias y las religiones, sobre la espiritualidad y la solidaridad.  

En este programa, entrevista al profesor D. Diego Molina S.J., de la Facultad de Teología de Granada, donde nos presenta el discernimiento tal y como se plantea en el librito de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Se trata de una conversación a raíz del artículo publicado en la revista SAL TERRAE: Discernir, decidir y, en todo, siempre servir.





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