lunes, 15 de marzo de 2010

IV Domingo de Cuaresma 2010


Avanzamos ya en lo profundo de la Cuaresma.  Seguimos el ejercicio parroquial que esta semana nos propone: Compartir con el necesitado.  ¿Qué? lo que necesite...  Es que aveces ni pensamos en la otra gente, ni queremos volver a ver.  Otras veces pensamos, ¡pobrecito, pobrecita! y pasamos de lejos, de bien lejos.  Esta semana nos proponemos hacer un alto, revisar y cambiar esta actitud no cristiana.

Seguramente, hay alguien a quien ayudar sin que nos lo pida.  Los pobres habrán siempre nos dijo Jesús.  No es difícil encontrarlos, pongamos  un poquito de cuidado cuando la realidad nos grita: ¡estamos en todos lados! 

Puede ser que  estemos insensibilizados.  Vemos tanta maldad en los medios que nos abruman con muerte, odio, pobreza, calamidad; que estemos intoxicados...  Pero siempre a nuestro lado, hay personas con nombre y apellido, necesitadas.  De una caricia, de una palabra, de 10 minutos de escucha, de un almuerzo, de una cena, de un techo, de un trabajo, de una familia, de Dios... siempre hay, cerca y lejos, gente necesitada.  Encontrémosla.  Encontremos a Jesús en el otro.  Compartamos nuestro amor.  Compartamos nuestro tiempo.  Compartir es dividir, distribuir, participar.

¡Compartamos lo que más nos cuesta dar, a nosotros mismos!

Como hemos estado compartiendo una reflexión sobre los textos de cada domingo, hoy encontramos esta presentación del Pbro. Héctor Núñez, C.M.F.  (http://www.claret.org.mx/material/hector/homilias.htm) que nos puede ayudar a reflexionar e ilustrar nuestra meditación:
 IV Domingo Cuaresma 2010: el amor incondicional de nuestro Padre                                                                   

También podemos escuchar el Evangelio y una homilía en este enlace:

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