domingo, 12 de febrero de 2012

La Vocación: Dios llama porque ama... llama amando y llamando ama


Formación Parroquial - Primer Lunes de Febrero

Compartimos acá el material que se trabajó en la primera formación parroquial del año, producido por la Comisión Nacional de Pastoral Vocacional, para trabajar en enero y febrero de este año.  El Señor nos llama a todos.  Si no descubrimos y respondemos a esa llamada, no alcanzaremos la felicidad plena.  Esperamos que sea de utilidad a nivel personal y en nuestro apostolado.  Se ha modificado levemente para presentarlo en este blog.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Invocación al Espíritu Santo


Lectura del Evangelio San Marcos 1, 16-20


Contemplamos con claridad que la vocación consiste en un diálogo verdadero de amor entre el Llamante por excelencia (el que fascina) y el llamado (el fascinado).  Implica una invitación-acción sobrenatural (don) y una respuesta-acción generosa del ser humano, que ha vivido y experimentado ya el deseo de aceptar al que ama con Amor de Eternidad, con amor verdadero, pues la naturaleza humana ha sido preparada desde su creación para responder a la naturaleza divina que es Amor.  Todo esfuerzo humano por aceptar con humildad el don de Dios, que no es por méritos propios, sino por pura gratuidad y lucha, renuncia, convicciones y sobre todo disposición a una entrega radical, en un proceso permanente de conversión personal y pastoral.

No hablamos solo de vocación a la vida sacerdotal o religiosa, hablamos del ser humano.  Podemos reconocer con humildad que hemos descuidado durante mucho tiempo el trabajar por toda vocación y nos hemos dedicado a trabajos vocacionales en lo específico.  Sin embargo, es necesario, es el tiempo de retomar nuevamente este camino amplio de trabajo vocacional, pues la Iglesia misma se está viendo afectada por esta situación.  Lo dice el mismo Documento Conclusivo del II Congreso Continental de Vocaciones #45:

"Amenazan a la Iglesia (...), la falta de conciencia de la condición vocacional del bautismo y del matrimonio...".

Los signos que nos entusiasman y nos hacen despertar hacia un nuevo amanecer en este camino ya se pueden palpar también nuevo amanecer en este camino ya se pueden palpar ambién de forma concreta y esto nos llena de esperanza, lo observamos sobre todo cuando asumimos un cambio de mentalidad:

"...en el paso de una pastoral 'sacramentalista' a otra de evangelización, y de una pastoral de conservación a una decidamente misionera; en el fomento de una cultura vocacional, una nueva pedagogía y un lenguaje más humano y cercano a la gente; la proyección de la pastoral juvenil en la elaboración de proyectos de vida en Cristo; una pastoral vocacional inserta en la pastoral de conjunto; los procesos de acompañamiento y discernimiento; la conciencia eclesial de los animadores vocaciones; su testimonio coherente y su formacióin; el compromiso vocacional de las comunidades; el testimonio de una Iglesia orante y portadora de esperanza, que no teme ni al sacrificio ni a la donación de sí; y una espiritualidad de encuentro con Jesús como dinamismo interno de las vocaciones" (Documento Conclusivo #50).

Optar por crear conciencia (sensibilizar) en los creyentes de que todo bautizado es a la vez vocacionado, en aprender a crear convicciones, es colaborar de lleno en la predicación del Reino de Dios, es forjarse e invertir en hacer llamantes vocacionales, pues recordemos las palabras del Papa Benedicto XVI en su mensaje al II Congreso Continental de Vocaciones:

"La vida cristiana participa también de esta misma dimensión vocacional que caracteriza a la Iglesia.  En el alma de cada cristiano resuena siempre de nuevo aquel 'sígueme' de Jesús a sus apóstoles, que cambió para siempre sus vidas (cfr. Mt 4, 19)".

El encuentro personal con Cristo detona en el corazón del ser humano aquello que ya ha sido colocado en su propia naturaleza: el deseo de tender hacia Él y no descansar hasta encontrar lo vedadero, lo bello, bueno y un que atrae de una forma fascinante al ser humano (ser vocacionado).  El anuncio de este encuentro se comparte al irradiar una alegría proveniente de quien vive su respuesta en con el Llamante.  El mundo de hoy ocupa muchos discípulos misioneros, conscientes y comprometidos de la gran labor que se les pide: 'Gritar al mundo de Jesús es nuetra única esperanza'.

Podemos recordar las palabras del Santo Padre en su mensaje al II Congreso de Vocaciones, cuando les dice:

"La gran tarea de la evangelización requiere un número cada vez mayor de personas que respondan generosamente al llamado de Dios y se entreguen de por vida a la causa del Evangelio", elemento que queda reflejado en el Documento conclusivo en el #19.

Son extraordinarias las palabras que se nos propone a la hora de definir lo que es vocación, veamos:

"Dios llama porque ama, llama amando y llamando ama.  En consecuencia, la vocación es, pues, una invitación a expresar el Ser de Dios en su Hacer salvífico, entendido como proyecto del Dios Padre, dirigido al ser humano que Él mismo salva en su Hijo, par que por obra del Espíritu Santo sea partícipe y corresponsable de la aventura del amor, salvando a los hermanos" (Documento Conclusivo #54).

Y por si acaso no han calado en lo profundo de nuestra vida las anteriores palabras, se nos insiste sobre la palabra Vocación en el Docuemnto conclusivo diciento: "La vocación es entonces una manifestación de la identidad divina, una teofanía, y una invitación a vivirla en Jesucristo; una revelación de Dios que ha de ser respetada, valorada y acogida, a través de una palabra teológica que proviene de Él como llamamiento, y de una palabra antropológica que depende del hombre, como respuesta.  Es el diálogo entre las libertades del Creador y la creatura" (#55).

Que siga resonando en el corazón humano la voz del Maestro que sigue llamando a ser discípulos misioneros, cpaces de ir generando un cambio de mentalidad, fortaleciendo una sensibilidad y disponiendo para llevar a cabo verdaderos compromisos de esperanza en el mundo de hoy que está sediento de Dios-Amor.  Esto es llevar adelante nuestra vida de vocacionados.

Reflexión para meditar individualmente


Reflexión para trabajar en grupos

¿Qué es vocación?
¿En qué consiste la vocación?
¿Cuáles signos de cambio y esperanza observamos en torno al ser humano vocacionado?
¿Qué acontecimientos detona en el ser humano el llamado de Jesús?
¿Por qué llama Dios?
¿Cómo podemos comprometernos (con acciones concretas) en la tarea de crear conciencia de ser bautizados-vocacionados?

¡A compartir la propia experiencia con alegría!


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