miércoles, 18 de noviembre de 2009

Orar pidiendo humildad



Una de las características del Corazón de Jesús es la humildad.  Sabemos también que la Santísima Virgen es el ejemplo perfecto de la creatura humilde. Esto nos lleva a reflexionar: ¿mi corazón se parece al de Cristo en esta virtud? ¿Soy humilde?

Deberíamos suplicar sin cansancio se nos conceda la virtud de ser humildes.  Para esto, es necesario verse necesitado.  Si no hay orgullo y soberbia en mi corazón, en mis pensamientos, en mis palabras y en mis acciones, he llegado a vivir esta importante virtud. 

Que el Señor nos conceda la gracia de vernos cada día como somos y reconociendo nuestras carencias, correr confiados a su Corazón, que no nos pide nada imposible, sino más bien, nos concede la gracia para lograrlo.

Letanías de la humildad
por el Cardenal Merry de Val


Jesús manso y humilde de Corazón
-Óyeme

Del deseo de ser estimado
-Líbrame Jesús
Del deseo de ser lisonjeado,
Del deseo de ser honrado,
Del deseo de ser aplaudido,
Del deseo de ser preferido a otros,
Del deseo de ser consultado,
Del deseo de tener aceptación,
Del temor de ser humillado,
Del temor de ser despreciado,
Del temor de ser reprendido,
Del temor de ser calumniado,
Del temor de ser olvidado,
Del temor de ser puesto en ridículo,
Del temor de ser injuriado,
Del temor de ser juzgado con malicia,
Que otros sean más amados que yo,
-Jesús concédeme la gracia de desearlo.
Que otros sean más estimados que yo,
Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
Que otros sean preferidos a mí en todo,
Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte y muerte de cruz para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio.  Concédenos la gracia de aprender a practicar tu ejemplo para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.

P. Urrutia S.J.. Nuevo Devocionario: guía de caminantes. Librería Espiritual, Ecuador. p 389

Meditación:

¿Pido a Dios ser humilde? ¿Cuál es mi reacción cuando me corrigen? ¿Qué me motiva a actuar? ¿Qué espero de Dios y de los demás?


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la musica. Ayuda mucho a las reflexiones

Apostolado de la Oración dijo...

Dios te bendiga. ¡Adelante!

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