domingo, 18 de septiembre de 2011

Segundo encuentro (Semana Bíblica): Dichosos los que escogen ser pobres,"...



Seguimos acercándonos a la Palabra de Dios en este mes de la Biblia.  Ya meditamos el Sermón del Monte en general y su mensaje.  En el segundo encuentro de la 18a Semana Bíblica, se nos propone la bienaventuranza: "Dichosos los que escogen ser pobres, porque de ellos es el reino de los cielos" y vamos a empezar a "ver" cosas más puntuales.  

Los textos se han resumido y adaptado.  Tomado de: Equipo Nacional de Biblistas, CENECAT (Centro Nacional de Catequesis). 2011. 18a Semana Bíblica: Las Bienaventuranzas (Mateo 5: 1-11).  CENECAT, Costa Rica, 58 p.

Empezamos escuchándonos

¿Cuál es la realidad en la que vivo? ¿Qué tipo de personas encuentro a mi alrededor? ¿Sabemos quiénes cogen café en Costa Rica, quiénes son los que hacen la zafra, quiénes son los peones de las construcciones, o la mayoría de empleadas domésticas?

¿Sabemos cómo viven los indígenas en Talamanca, Guatuso, Turrialba o la Zona Sur? ¿Hay gente pobre y hasta miserable en Costa Rica? ¿Qué los caracteriza, qué pienso de ellos? ¿Sé quiénes viven en las aceras del centro de San José?

Y por otro lado:

¿Conozco instituciones que actúan solidariamente con los pobres, cuáles, qué hacen?
¿Conozco personas que "escogen ser pobres" para darse a los más necesitados, qué hacen, dónde trabajan?
¿Hago algo gratuitamente por los más pobres? ¿Cómo trato a las personas que no tienen recursos que tengo?

Escuchamos la Palabra de Dios

Invocamos al Espíritu Santo con un canto


Encendemos una vela

Leemos muy lentamente:

"Dichosos los que escogen ser pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos (Mt 5,3)."

Reflexionamos

Relectura en silencio.

¿Qué significa la palabra "pobre"?
¿Que significa e implica "escoger"?
¿Qué entiendo por "Reino de los Cielos"?

Reflexionamos

¿Qué intención tendría Jesús al proclamar que los pobres son dichosos, justamente cuando en su tiempo eran tantos los que sufrían la opresión del Imperio romano y de otras autoridades?

Veamos las citas del Antiguo Testamento de la que se alimentó Jesús.  Sal 24, 1-6; 72; 146, 15-18.  Is 52, 53; 57,15; 61, 1-16; 66, 2.

Vamos más a fondo

Para entender esta aparente contradicción: "dichosos" los que normalmente la socieadad desprecia y margina, tenemos que ir a otros textos del Antiguo Testamento, que nos dicen que el Dios de Israel es un Dios que se fija en los pobres, en los que sufren, en los que son oprimidos, con el fin de sacarlos y hacerlos felices.  Desde tiempos del Éxodo, nos dice la Escritura, Dios escucha el clamor de los oprimidos, mira, baja y decide sacarlos (Ex 2,24; 3,8).  Luego, durante el destierro en Babilonia, los profetas anunciaron al pueblo de Israel la llegada de tiempos mejores, llamados "el Reino de Dios", y consolaban al pueblo angustiado y oprimido, anunciándoles la "buena noticia".  El profeta anuncia que la llegada de ese reino se reconocerá por algunos signos: los cojos andan, los ciegos ven, los prisioneros encuentran libertad... es decir, los pobres, los considerados en nada, serán dichosos (Is 35, 5-6; Mt 11, 2-4).

El Reino de Dios va a llegar con sus consecuencias favorables para los humillados.  No quiere decir, en ningún momento, que deben agachar la cabeza, conformándose con la situación que les toca vivir, sino que su liberación está ahí.  En la sinagoga de Nazareth (Lc 4,16), leyendo Jesús el pasaje de Is 61, declara: hoy (y habría que subrayar ese hoy) se cumple esta Escritura.  El Reino llegó, está aquí, el Reino es Él mismo; por lo tanto, llegó la liberación anunciada, y con ella, el Reino de los cielos para los pobres y sencillos.  Por eso pueden ser felices.

Es cierto, la palabra "pobre" se encuentra 25 veces en los Evangelios y designa, la mayoría de las veces, a aquellas personas absolutamente pobres, a las que hay que dar limosna para que sobrevivan (las viudas, los menesterosos; recordemos el pasaje de Zaqueo, Lc 19; el del joven rico, Mc 10; el rico epulón y el pobre Lázaro, Lc 16, 19-31).  A ellos, paradójicamente, se les anuncia que ya son dichosos.  Sin embargo, sabemos que la Salvación, el Reino de los Cielos, no está ligada a una condición económica o sociológica.  entre los oyentes y seguidores de Jesús, se encuentran, mayoritariamente, los pobres y menesterosos, pero también otras personas con ciertos recursos que las hacen solventes en sus necesidades diarias.

Nos preguntamos entonces: ¿a cuáles pobres exactamente se refiere Jesús? Para entenderlo, hay que fijarse bien en la redacción de Mateo y en las traducciones: Dichosos los que eligen ser pobres... Dichos los pobres en espíritu.  Se trata de la pobreza en el sentido de la indigencia, pero también, y sobre todo, en el sentido de un llamado a una forma de vida.  Y Jesús es el modelo de esa forma de vida.  Los Padres de la Iglesia se planteaban la disyuntiva: los pobres materialmente o los humildes, los que eran capaces de desprenderse de los bienes materiales por seguir la causa del Reino.

En hebreo, la palabra "anawin" significa "encorvado", o que "ha sido encorvado".  En otros textos no bíblicos se han encontrado las expresiones "pobres de espíritu" y también "espíritu de pobre".  Se aclaran las interpretaciones de los Santos Padres.  Los pobres en espíritu, los que eligen ser pobres, son los "encorvados" interiormente, que no se creen los mejores, que no se apegan a bienes que les puedan dar importancia, o servir para humillar u oprimir a los demás.  De esos es el Reino de los Cielos (ver Is 57,15 y 66,2).  Pobres son aquellos que viven en actitud humilde ante Dios, en quien ponen su entera confianza, en actitud religiosa de desprendimiento y dependencia del Señor.  Jesús dijo acerca de sí mismo: el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.  Él mantuvo toda su vida una actitud de pobre.  San Pablo nos dice, en Filip 2,7, que Jesús no retuvo ávidamente su gloria, sino que se abajó, haciéndose uno de nosotros.

Queda claro que esta primera, como todas las demás bienaventuranzas, nos plantea un programa de vida, una exigencia de vida, para lograr una promesa de felicidad; es decir, de salvación, sabiendo que ya Jesús pasó por ahí en su entrega hasta su pasión para ser glorificado.  La realización de la promesa ante la actitud de pobre en el espíritu, no es para el futuro, es para el presente, pues el verbo está en presente: Porque de ellos es...

Un acercamiento a este tema de los pobres de espíritu meditado por Benedicto XVI en el libro "Jesús de Nazareth" nos lo presenta el sacerdote diocesano de Málaga, España, Pbro. Gonzalo Martín.  



Escuchamos la invitación de la Palabra

Toda la Iglesia está llamada (y nosotros en ella) a vivir esta actitud de "pobre de espíritu".  Debemos compreder más y más que el verdadero discípulo misionero está llamado también a ser humilde, sencillo, pobre, nunca trinfalista, capaz de abajarse ante los demás, para convertirse como Jesús en servidor.

Oramos

Salmo 146



Canto: Jesús Pobre - Proyecto Shekinah

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