martes, 13 de mayo de 2014

Mes de mayo con María, día 13


Una fiesta mariana en el mes de María.  Una bella imagen, mucha devoción... pero debemos enfocarnos en el mensaje.  La Virgen en Fátima pide cosas concretas: los cinco primeros sábados, la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado, el rezo del Santo Rosario por la conversión de las almas.   En tres años se celebrará el centenario de su aparición a tres niños en Portugal.  Su mensaje ¿sigue vigente?  Existen algunos que especulan sobre el cumplimiento del tercer mensaje y que ponen en duda la obediencia y la fe, cuestionando las explicaciones y documentos emitidos por la Iglesia sobre el mismo (El Mensaje de Fátima).  Ante esto, nuestra confianza en nuestra madre y maestra la Iglesia debe demostrarse.  

Una fiesta mariana debería ser vivida como una experiencia de acercamiento a Dios.  Acercarse a María nos acerca a Dios pues ella tiene puesta su mirada en Él, y nos hace poner nuestra mirada en Él.  ¿Cómo vivimos esta fiesta junto a nuestra madre? ¿ya hicimos los primeros sábados? ¿rezamos el Santo Rosario? ¿ofrecemos sacrificios por la salvación de las almas? La Virgen nos invita a la conversión, a la reparación y al sacrificio.  ¿Estamos dispuestos?

Oraciones de Fátima

Oración para ofrecer sacrificios

¡Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden al Inmaculado Corazón de María!

Oraciones enseñadas por el ángel

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

(Los niños rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo)

Durante el Rosario

¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre principalmente a las más necesitadas!(Se dice al fin de cada decena, después del Gloria.)

Jaculatorias

¡Dios mío, te amo en agradecimiento a las gracias que me has concedido!

¡Oh, Jesús, te amo!... ¡Dulce Corazón de María, se la salvación mía!


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