miércoles, 20 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: El amor a los hermanos -20-


Ya llevamos 20 días meditando y profundizando esta paraliturgia propuesta por el padre Jose Luis Urrutia S.J. en su Devocionario Católico que estamos compartiendo para celebrar el mes al Sagrado Corazón de Jesús.  Sigamos.

Día 20. El amor a los hermanos


Canto inicial



Lectura evangélica

"Y un doctor en la Ley que había entre ellos, le preguntó para tentarle: Maestro, ¿qué mandato es el mayor en la Ley? El le dijo: Amarás a Dios tu Señor con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu inteligencia.  Este es el mandamiento primero y mayor.  El segundo es parecido a éste: Amarás a tu prójimo como a tí mismo.  En estos dos mandatos se contiene toda la Ley y los profetas" (Mt 22, 35-40).

Homilía

Sabemos que la caridad con el prójimo es el segundo mandamiento, semejante al primero, de tal manera que nadie puede decir que ama a Dios si no ama a sus hermanos (1 Jn 4, 20), pues son hijos de Dios.  Por eso lo que se hace por ellos lo agradece Dios como si se le hiciera a El (Mt 25, 40); por eso el mandato nuevo de Cristo y el distintivo de sus discípulos, es que nos amemos unos a otros (Jn 13, 34-35), y por eso es tan exigente el amor a nuestros hermanos que hemos de estar dispuestos incluso a dar la vida por ellos, cuánto más a compartir nuestras cosas con los necesitados (1 Jn 3, 16-17).

Pero también es verdad, y no debemos olvidar, que sin amor a Dios no hay verdadero amor al prójimo (1 Jn 5,2).  Pues para amar a los desagradecidos, a los repelentes, incluso a enemigos, se necesita mucho amor de Dios.

El amor a los hermanos no ha de ser de palabras y frases hechas, sino de obras y auténtico (1 Jn 3, 18).  Examinemos nuestra caridad tomando como modelo al Corazón de Cristo:
  • ¿Procuro el bien de todos, inferiores, superiores, jóvenes y viejos, personas desagradables, pobres y ricos, dentro y fuera de casa...?
  • Cuando estoy de buen o mal humor, ¿estimo la personalidad de los otros como a Cristo?
  • ¿Respeto sus derechos, atiendo a sus razones, concedo sus peticiones razonables, pido consejo?
  • ¿Me intereso por los demás, sé escuchar, ponerme en su lugar, soportar sus defectos?
  • ¿Me esfuerzo por servir a la sociedad con mi trabajo, con mi tiempo, con mi dinero?
  • ¿Reconozco mis errores?
  • ¿Supero mi egoísmo?
  • ¿Intento que los demás me quieran?
Es muy importante suprimir los detalles que molesten a los demás y estudiar las atenciones que les agradarán.  Y todo esto también, y sobre todo, dentro de la familia.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,


roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


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