martes, 12 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Nuestra corredención o reparación -12-


¡Adelante! Si nos motiva el amor, ¡el entusiasmo sigue!

Día 12. Nuestra corredención o reparación

Canto inicial




Lectura evangélica

"Luego Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir detrás de mi, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga.  Pues el que quiera salvar su vida, la perderá: pero el que pierda su vida por mi causa,  la encontrará.  ¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?  Porque el Hijo del Hombre tiene que venir en la gloria de su Padre entre sus ángeles, y entonces dará a cada uno según su conducta" (Mt 16, 24-27).


Homilía

Cristo no quiere redimir el mundo El solo.  Quiere asociarnos a esa empresa suprema suya de llevar todos los hombres a la felicidad inacabable.  Su Corazón busca quien se ofrezca a padecer con El.  Lo necesita, como enseña S. Pablo: "Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo por la Iglesia" (Col 1, 24).

Esa corredención nuestra, ese unir nuestro sacrificio al de Cristo por la redención del mundo, si se enfoca como el restablecer nuestra mistad con Cristo, es lo que llamamos "reparación"; reparamos la amistad rota por el pecado (como se habla de reparar una ofensa).

Así, en la espiritualidad del Corazón de Jesús, ofrecemos nuestro sacrificio, corredimimos con Cristo recalcando que se hace también por el motivo más elevado, por amor, para restablecer nuestra amistad y la de todos los hombres con Cristo, traspasado por nuestros pecados.

Con este espíritu hemos de ser cirineos suyos, cargar la cruz, y seguirle.  Así, compartida con Cristo, y en busca de su amistad, será ligera su carga y suave su yugo.  "La reparación, dice la Miserentissimus Redemptor, es la parte más importante de la espiritualidad del S. Corazón".


Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


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