domingo, 17 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: La oración de súplica -17-


Perseverancia en la oración.  El Señor ve nuestro deseo.  Sigamos adelante insistiendo.

Día 17. La oración de súplica

Canto inicial




Lectura evangélica

"Les dijo luego una comparación sobre que debían rezar siempre sin cansarse: Había en una ciudad un juez que no temía a Dios ni le importaba de nadie.  Y había en esa ciudad una viuda que iba a verle diciendo: "Hazme justicia contra mi adversario".  El no quiso durante algún tiempo.  Pero después de eso se dijo: "Aunque no temo a Dios ni me importa de nadie, sin embargo, como esta viuda me molesta, le haré justicia, para que no venga hasta el fin a abrumarme".  Y dijo el Señor: Escuchad lo que dice el juez injusto.  Y Dios, ¿no hará justicia a favor de sus elegidos que le gritan día y noche?" (Lc 18, 1-7).

Homilía

Es impresionante la insistencia del Señor en el Evangelio para que pidamos a Dios cuanto necesitemos.  Que pidamos todo, hasta los vestidos, la comida y el pan, no solamente el perdón de los pecados y las gracias espirituales para no caer en la tentación.  Y que lo pidamos cada día, hoy como mañana y pasado, siendo perseverantes y aun importunos.  Y que Dios nos lo  concederá.  Si no, si diese igual pedir o no pedir, porque Dios hubiera dispuesto que nuestra situación económica (lo que podamos comer o vestir) dependiera de nosotros mismos, sólo de nuestro trabajo, o si Dios tuviera ya decidido lo que nos habría de dar independientemente que se lo pidiésemos  o no, entonces sería una tontería decir que debemos pedirle a Dios, y que nos lo concederá.

Este pedir a Dios, todo y de continuo, es la consecuencia inmediata de llamarle Padre, y de que en realidad lo es.  A un padre le gusta que sus hijos le pidan cosas buenas (Mt 7, 11) y le gusta regalárselas, como señal de que les quiere.  Y no les da lo mismo según que se lo pidan o no, pues también el pedir cosas a Dios es hacer un acto de fe (creyendo en su existencia y poder), un acto de esperanza (creyendo en su providencia paternal) y un acto de caridad, porque hacemos lo que le agrada y nos disponemos a sentirnos más agradecidos cuando nos lo dé. 

Cristo cuando habla con su Padre en el Evangelio, le está constantemente pidiendo algo.  Nosotros en su Corazón, llegamos a Dios; en El y con nuestra Madre tenemos la vía ancha y rápida para obtener lo que pidamos.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


1 comentarios:

Xhonane Olivas dijo...

Hola Lorca!! Vi tu blog en el directorio de blogs católicos y quise felicitarte por tu labor en este blog:http://dirblogscatolicos.blogspot.com/2012_06_01_archive.html#1079181887252492860

Dios te bendiga!!

Publicar un comentario en la entrada