lunes, 18 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Las peticiones desoídas -18-


Sigamos adelante en este camino de amor.

Día 18. Las peticiones desoídas


Canto inicial




Lectura evangélica

"Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.  Si os quedáis en mí y mi palabra se queda en vosotros, pediréis lo que queráis y lo tendréis.  Si guardáis mis mandamientos, os quedaréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y me quedo en su amor.  Este es mi mandamiento: que os queráis unos a otros como yo os he querido" (Jn 14, 14; 15, 7; 10 y 12).

Homilía

Para interpretar el Evangelio hay que leerlo en su totalidad, todo lo que dice.  Y no dice únicamente que Dios nos concederá cuanto le pidamos.  También pone condiciones.  Estas condiciones, como vamos a ver, no son ni podían ser otras que pedir en el marco de las virtudes constitutivas del cristiano: las tres teológicas: caridad, fe, esperanza, y la virtud indispensable de la continuidad: la perseverancia.

1era condición: Tener caridad: con Dios y con los hombres.  Está claro en la lectura evangélica de hoy.  Si no amamos, nuestra oración no merece ser escuchada.

2da condición: Tener fe -básico para permanecer en Cristo- ("todo lo que pidáis con fe lo conseguiréis" Mt 21, 22 cfr. la hemorroisa, el centurión, los milagros de S. Pedro, Hech. 3,16).  Pero tener fe auténtica es vivir según exige nuestra fe (cfr. Rom 1, 17; Sant. 2,17).

3era condición: Tener esperanza. Es desear los bienes superiores: "Buscad el reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura" (Mt 6, 33).  Cuando pedimos bienes terrenos, si supiéramos que no nos convienen para nuestra santificación, no deberíamos pedirlos... y naturalmente, Dios no los concede.  Pero la oración no se pierde: si le pedimos la medicina que no nos conviene, nos dará por nuestra oración otra que nos convenga.  Cristo no fue escuchado en el Huerto para no beber el cáliz, pero un ángel le confortó, y la pasión sólo duró unas horas.

4ta condición: Tener perseverancia.  Cristo insistió tanto en esa condición que llega a compararse con el amigo que da el pan y con el juez injusto que hace justicia por la importunidad de quien le pide (Lc 11, 8; 18, 5).  No hay que cansarse de pedir (cfr. la cananea, el ciego Bartimeo Lc 18, 1, 1 Tes 5, 17, etc).

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


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