lunes, 4 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: La redención -4-



Celebramos el mes del Corazón de Jesús, con esta paraliturgia al Sagrado Corazón de Jesús.  Del Devocionario Católico del padre Jose Luis Urrutia S.J.

Día 4. La Redención  

Canto inicial


Lectura evangélica

"Y del mismo modo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en El tenga vida eterna.  Pues de tal manera amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna.  Porque Dios no mandó al Hijo al mundo para que condenara al mundo, sino para que el mundo se salvara por El" (Jn 3,14-18).

Homilía

Tanto amó Dios al mundo, que no solamente le entregó su Hijo único, sino que se lo entregó para que fuera elevado, clavado a una cruz, para salvarnos a todos.  Todos estábamos sin gracia (sin ser hijos de Dios, sin derecho a su herencia, a participar de su vida y felicidad inmensa) por el pecado de Adán.  Y nuestros propios pecados nos hacen merecedores del castigo, muchas veces del castigo eterno.  El Señor del universo, el infinitamente Santo, en su Justicia perfecta ha de castigar adecuadamente hasta el último pecado.  Pero en su increíble Amor, quiere ese castigo, esa satisfacción por el pecado, pagarla El mismo.  Y es Cristo Redentor, el Dios que ha tomado un cuerpo mortal, quien va a padecer y morir, como precio y rescate de los pecadores, incapaces de alcanzar el perdón por nosotros mismos.

Redención de Cristo consumada en su muerte, y simbolizada y recapitulada en la lanzada que traspasa su Corazón.  Esta lanzada es un hecho jurídico, podemos decir, que da constancia de su muerte, pues era el procedimiento legal para testificarla (como entre nosotros es el tiro de gracia).  Por ella el Corazón traspasado de Cristo es la puerta -abierta con su muerte- para penetrar en los sublimes secretos de la Divinidad.  Puerta elevada; a cuyo pie, junto a la Cruz, está nuestra Madre, Corredentora; pidámosle que nos levante e introduzca por ella en la intimidad de su Hijo.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles 

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final




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