sábado, 9 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: La Virgen María -9-


Día 9. La Virgen María
 
Canto inicial



Lectura evangélica

"A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una muchacha virgen prometida a un hombre llamado José, de la estirpe de David: la virgen se llamaba María.  El, entrado ante ella dijo: Alégrate, la llena de gracia, el Señor está contigo.  Pero ella ante esas palabras, se turbó, preguntándose qué podría ser ese saludo.  El ángel le dijo: No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.  Mira, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  Este será grande: se llamará Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,"


Homilía

Si María es Madre de Cristo, y nosotros formamos con El un solo cuerpo, consecuentemente ella también es madre nuestra.  Así lo publicó Cristo en la Cruz, dirigiéndose a Juan, "el discípulo que tanto quería", representante allí de todos nosotros, a quienes tanto quiere también.  María es nuestra Madre porque nos da a Cristo, vida nuestra (cfr. Jn 11,25; 14,6; 6, 54-57; 3,36).

Por María nos viene la fuente de todas las gracias, Cristo; luego es natural que nos han de venir por ella todas las gracias en particular.  En prueba de esto, por ella hizo Cristo su primer milagro en las bodas de Caná, convirtiendo el agua en vino.  Ella Reina del cielo y Madre de la Iglesia, muestra su poder de Reina y su amor de Madre siendo Mediadora universal de todas las gracias.  De la Cabeza a los miembros nos vienen a través de María.  Por eso algún Santo Padre la llama "cuello" del cuerpo místico.

Cuando el Corazón de Cristo en la Cruz no tiene ya más que darnos, nos da a su misma Madre.  Para que nos alcance la vida y nos lleve a su Hijo.  Con todo el amor y la gratitud de S. Juan, recibámosla por siempre en nuestra casa para ser hijos suyos de verdad.  Que nos gloriemos de ser sus hijos, y ella no tenga que avergonzarse nunca de ser nuestra Madre y Corredentora.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


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