sábado, 23 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Bienaventurados los que desean la justicia -23-



 Día 23.  Bienaventurados los que desean la justicia

Canto inicial



Lectura evangélica

"Y ocurrió que se murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.  Y el rico murió también, y le enterraron.  Y en el infierno, levantando los ojos en medio de los tormentos, vió desde lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.  Y le llamó: 'Padre Abraham, compadécete de mí y manda a Lázaro que meta la punta del dedo en agua y me moje la lengua, porque sufro mucho en esta hoguera'. Pero Abraham dijo: "Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro en cambio los males: ahora que él se consuela aquí tú has de sufrir" (Lc 16, 22-25).

Homilía

Con qué especial emoción contaría el Corazón de Jesús esta parábola.  Hemos de tener hambre y sed de justicia (Mt 5, 6), de la justicia bíblica, del hombre "justo", justicia que incluye la santidad.  Pero vamos a fijarnos, como primer postulado la caridad, en la justicia social.   Es decir, si amamosa nuestros  hermanos no podemos consentir que mendiguen a los pies de nuestras ciudades con las migajas de nuestras diversiones y gastos superfluos.

Es un imperativo de la caridad, si es amor auténtico que busca de verdad favorecer lo más posible al prójimo, esforzarse por conseguir la igualdad social de los hombres.  Y los Papas no dejan de insistir en ello una y otra vez.

¿Reconoczco las justas reivindicaciones sociales, políticas y económicas de los marginados, de los minusválidos, de los oprimidos, del Tercer Mundo...? ¿Apoyo y colaboro a ellas en la medida de mis posibilidades? ¿Especialmente cuando dependen algo de mí?

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final

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