viernes, 29 de junio de 2012

Paraliturgia del Sagrado Corazón: La castidad -29-



Día 29.  La castidad

Canto inicial



Lectura evangélica

"Pues os digo que el que repudia a su mujer, si no es en caso de fornicación* y se casa con otra, adultera.  Los discípulos dijeron: Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no conviene casarse.  Per él les dijo: No todos entienden esto, sino aquellos a quienes les es concedido.  Pues hay algunos eunucos que nacieron así desde el vientre de su madre, y hay eunucos que lo son por que los hombres les hicieron serlo, y hay algunos eunucos que se castraron a sí mismos por el Reino de los Cielos.  Que entienda el que pueda entender" (Mt 19, 9-12).
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*Es decir, que no esté casado con ella (es un desatino interpretar que en caso de adulterio Cristo permita al cónyuge inocente casarse con otro.  Eso sería negar la indisolubilidad del matrimonio, afirmada por El mismo, pues fácilmente podría provocarse el adulterio.  Y una vez roto el vínculo matrimonial por el casamiento del cónyuge inocente (¿por qué incluso no se podría conceder también al culpable arrepentido que se volviera a casar?).

Homilía

Dos mandamientos de la Ley de Dios: el sexto y el nono, imponene la castidad cristiana obligatoria.  S. Pablo repite: "No os engañéis, ni los fornicadores, ni los adúlteros, ni los masturbadores, ni los invertidos... heredan el reino de Dios" (1 Cor 6, 9 s.). Las obligaciones de la castidad son duras, incluso para los casados, como decían los dicípulos, y S. Pablo añade que les resultará costoso el matrimonio (1 Cor 7, 28).

La Iglesia bendice el matrimonio, que es un sacramento -es decir, confiere gracia-; y agradece a Dios el divino don hecho al hombre, de la fecundidad, mediante la cual se constituye la familia, escuela y vínculo de amores indisolubles entre todos sus miembros.

Pero la esperanza escatológica del cielo y la entrega a la caridad de Dios y del prójimo, exigen también austeridad en el uso de la sexualidad, según el Magisterio de la Iglesia.  Y para lograr una mayor entrega y disponibilidad al servicio de Dios y del prójimo (cfr. 1 Cor 7, 32-34), es el voto religioso de la castidad, junto con la pobreza y obediencia, lo que constituye un estado o nivel superior de perfección.

Bienaventurados los limpios de corazón.  El Corazón de Cristo es el gran modelo de pureza y virginidad, que hemos de imitar e involcar por medio de la Virgen Inmaculada, como apoyo eficaz para guardar la castidad propia de cada cual.
 
Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final

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