jueves, 21 de junio de 2012

Paraliturgia al Sagrado Corazón: Bienaventurados los bondadosos -21-



Día 21. Bienaventurados los bondadosos


Canto inicial



Lectura evangélica

"Jesús, se marchó de allí.  Y le siguieron muchos, y El les curaba a todos mandándoles que no le diesen a conocer, de modo que se cumpliera lo escrito por el profeta Isaías cuando dijo: Mirad a mi servidor que he elegido, mi amado, en quien se complace mi alma.  Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones.  No disputará, no gritará, ni oirá nadie su voz en las plazas.  La caña resquebrajada no la partirá, y la mecha humeante no la apagará, hasta que lleve el juicio a la victoria" (Mt 12, 15-20).

Homilía

Ser "buenos" es la expresión de la mansedumbre evangélica.  Es ser como Cristo, el "de Corazón manso".  Cristo fue bueno, tanto, que S. Pedro describiendo su vida de un plumazo, exclama: "pasó haciendo el bien" (Hch 10, 38).  Ese es bueno, el que hace el bien, siempre y a todos; que a nadie hace mal, ni piensa mal, ni se incomoda.

En último término, la persona que es buena, es la que nos roba el corazón.  Tal es el significado del "Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra".  La bondad acaba imponiéndose.  Testimonio de humildad, amabilidad, servicio... que exige de nosotros el ideal evangélico de imitar la bondad de Cristo.

En las otras bienaventuranzas, el premio es para la otra vida.  A la bondad se le promete la felicidad ya en la tierra. Es la semilla que arraiga en el corazón de los hombres, y por ello se cosecha en esta vida.  Es el cauce  mejor para comunicar a los demás la buena nueva evangélica.  Al que es bueno se le escucha y se le cree.

El Corazón de Jesús, bueno, manso, "como cordero" dice la Escritura que se dejó matar, es la condenación más elocuente de la violencia y de la lucha de clases.  No imitaron así a Cristo los mártires que hoy veneramos en los altares.

Meditación personal

¿Qué me dijo hoy Dios a través de esta lectura y meditación? ¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida diaria?

Oración de los fieles

Al celebrar hermanos, el amor infinito de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, supliquemos humildemente al Padre de la misericordia.

Para que mande operarios a su mies y ministros a su Iglesia,

roguemos al Señor. - Te rogamos óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los hombres,

roguemos al Señor.

Por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, con su firmeza de roca apostólica, gobierne paternalmente al pueblo santo de Dios,

roguemos al Señor.

Por todas las naciones y sus habitantes: para que vivan en la justicia y se edifiquen en la caridad.

roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestra comunidad: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la humildad y la comprensión,

roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en el Corazón de tu Hijo: muéstranos también tu inmensa bondad escuchando las oraciones de tu pueblo.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Bendición


Canto final


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